{"id":10305,"date":"2012-06-13T12:00:41","date_gmt":"2012-06-13T10:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10305"},"modified":"2012-06-12T09:00:21","modified_gmt":"2012-06-12T07:00:21","slug":"narciso-despeinado-por-ruben-castillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/narciso-despeinado-por-ruben-castillo\/","title":{"rendered":"Narciso despeinado. Por Rub\u00e9n Castillo"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" style=\"margin-left: 10px; margin-right: 10px; border-width: 0px;\" title=\"Narciso despeinado\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/-G85h_nkFRaM\/T8Y6IahOzyI\/AAAAAAAAB-M\/YSsnsfr0mPg\/s1600\/Portada+Narciso.jpeg\" alt=\"Narciso despeinado\" width=\"194\" height=\"259\" \/><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">Cuenta la leyenda que Narciso, el hermoso joven griego que enamoraba a todas las mujeres con su simple presencia imborrable, provoc\u00f3 un dolor inmenso a la ninfa Eco, cuando desde\u00f1\u00f3 con altaner\u00eda su amor. Y que la diosa N\u00e9mesis ejecut\u00f3 sobre \u00e9l una venganza terrible: hacer que el mancebo se enamorara de su propia imagen reflejada en el agua y que, deseando unirse a ella, se ahogara. Estamos, pues, ante una historia de tintes morales, donde la soberbia de quien se juzga irresistible sufre el severo correctivo de la muerte.<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El joven poeta Alberto Caride (1982) nos ofrece en estas p\u00e1ginas el prontuario l\u00edrico de un Narciso que, lejos de la vanidad un poco absurda que aqueja a tantos versificadores iniciales, se nos presenta febril, atrevido y aut\u00e9ntico. Un Narciso dionisiaco e indagador de caminos. O, como \u00e9l mismo escribe, \u201cdespeinado e inseguro\u201d (p.18). A veces, se permite malabarismos verbales de gran vistosidad, como cuando elabora un poema de amor ci\u00f1\u00e9ndose al protocolo alfab\u00e9tico de las preposiciones (p.22); a veces, ejecuta una reflexi\u00f3n de gran tino sobre la necesidad de asimilar y olvidar a los poetas predilectos, para que el flujo de la verdad inunde el texto con su luz (<em>Poeta de los nombres<\/em>); a veces dibuja estados de \u00e1nimo pret\u00e9ritos, que lo constituyeron como actualmente es (\u201cBusc\u00e1bamos la diferencia porque la semejanza \/ no pod\u00eda completarnos de ninguna forma posible, \/ y aunque al final no pudi\u00e9ramos mezclar agua y aceite \/ el intento era una forma de fracaso muy digna \/ que nos daba la medida de nosotros mismos\u201d, p.26); a veces ejecuta homenajes tan emocionantes y desgarrados como el que rellena los versos del poema <em>Se nota tu ausencia<\/em> (pp.31-33); a veces, en fin, marmoliza f\u00f3rmulas de gran belleza, como cuando se\u00f1ala a todos aquellos que \u201ctratan ingenuamente \/ de poner puertas al canto\u201d (p.49).<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">El gran poeta Jos\u00e9 Daniel Espejo dice en el pr\u00f3logo de esta obra que \u201cuna po\u00e9tica es un conjunto de elecciones\u201d y es una verdad tan simple como incontestable. Alberto Caride Brocal ha elegido un sendero po\u00e9tico y se ha dedicado a pasear por \u00e9l durante unos a\u00f1os, observando su flora y su fauna, recogiendo muestras de minerales vistosos, extasi\u00e1ndose con el paisaje que lo circundaba, estableciendo su filatelia de amaneceres, caricias, caf\u00e9s y fuegos. En estas p\u00e1ginas nos ha condensado lo mejor de su contemplaci\u00f3n y lo mejor de su depuraci\u00f3n. No se trata, pues, de una obra primeriza, titubeante o azarosa, ante la que debamos desplegar el ejercicio de la disculpa, la limosna del elogio inmerecido. El poeta ha conquistado tenazmente un registro, ha cincelado un <em>modo de decir<\/em> y lo ha hecho suyo. De tal suerte que cuando se releen sus versos (yo he rele\u00eddo tres veces el poemario, para mejor empaparme de sus luces) se comprende que estamos ante alguien con vocaci\u00f3n de verdad y de permanencia. Las p\u00e1ginas de este <em>Narciso despeinado<\/em> deparar\u00e1n muchos instantes de gozo a los enamorados de la aut\u00e9ntica poes\u00eda.<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><strong><\/strong>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><strong>Rub\u00e9n Castillo<\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.rubencastillo.blogspot.com.es\/2012\/05\/narciso-despeinado.html\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenta la leyenda que Narciso, el hermoso joven griego que enamoraba a todas las mujeres con su simple presencia imborrable, provoc\u00f3 un dolor inmenso a la ninfa Eco, cuando desde\u00f1\u00f3 con altaner\u00eda su amor. 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