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{"id":10282,"date":"2012-06-05T12:00:29","date_gmt":"2012-06-05T10:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10282"},"modified":"2012-06-05T10:32:26","modified_gmt":"2012-06-05T08:32:26","slug":"la-fuente-de-los-ocho-canos-por-julio-cob-tortajada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-fuente-de-los-ocho-canos-por-julio-cob-tortajada\/","title":{"rendered":"La fuente de los ocho ca\u00f1os. Por Julio Cob Tortajada"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" style=\"border: 0px;\" src=\"http:\/\/lh5.ggpht.com\/-5pQP1qgDklQ\/T8ycQ541E6I\/AAAAAAAAS5Q\/NOpps7-Hfmc\/fuente%20de%20los%20ocho%20ca%C3%B1os_thumb%5B2%5D.jpg?imgmax=800\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"302\" \/><\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana, nada m\u00e1s despertar, lo primer que hizo Le\u00f3n Valderas fue salir a su peque\u00f1o jard\u00edn. Acto seguido acudi\u00f3 a su trastero. Sac\u00f3 la escalera de madera, se colg\u00f3 a la bandolera las tijeras de cortar y subi\u00f3 al tejado. Se acerc\u00f3 a la antena de TV; cort\u00f3 su cableado.<\/p>\n<p>Alz\u00f3 su mirada buscando sobre la arboleda cercana la presencia de p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>&#8211; He tenido suerte- se dijo. Pues de inmediato apareci\u00f3 una bandada que la sigui\u00f3 con sus ojos hasta perderse en un horizonte partido en dos por una l\u00ednea que dejaba en lo alto un azul intenso al tiempo que daba cobijo a una alfombra verde, antesala a los dientes de sierra de una peque\u00f1a cordillera que se extend\u00eda lejana. Aspiro profundamente y disfrut\u00f3 de un elixir que manaba de todo su entorno.<\/p>\n<p>Retrocedi\u00f3, y ya en el suelo serr\u00f3 en tres partes la escalera. Sobre el c\u00e9sped descuidado busc\u00f3 los insectos que lo habitaban hasta dar con ellos. En aquel momento pens\u00f3 que hu\u00edan unos de otros. Una sonrisa se dibuj\u00f3 en sus labios.<\/p>\n<p>S\u00f3lo ten\u00eda un m\u00f3vil, en aquel momento en su bolsillo. Le quit\u00f3 la bater\u00eda y con un martillo la hizo en mil pedazos. Entr\u00f3 al sal\u00f3n donde ten\u00eda el fijo. Desconect\u00f3 el cable del tel\u00e9fono, cort\u00f3 el empalme y lo pisote\u00f3 con su tac\u00f3n con una peque\u00f1a presi\u00f3n. Era suficiente.<\/p>\n<p>Busc\u00f3 los aparatos de radio que ten\u00eda en casa: dos que funcionaban mediante pilas y uno a la red. Mutil\u00f3 a los tres.<\/p>\n<p>Disfrut\u00f3 bajo la ducha, desayun\u00f3 su caf\u00e9 con leche, su tostada de pan rociada con aceite y goz\u00f3 de aquel momento con pocas veces lo hab\u00eda hecho en su vida. El silencio venc\u00eda en su casa.<\/p>\n<p>Todo lo hab\u00eda meditado la noche anterior. No fue a por la prensa, no asisti\u00f3 al aperitivo con sus amigos en el club, como tampoco a la tertulia de media tarde con sus vecinos jubilados. En cambio, pase\u00f3 por la contornada adentr\u00e1ndose en unos senderos cuyo silencio s\u00f3lo era roto por alg\u00fan que otro trino, el crujido bajo sus pies de secas ramas, hasta que lleg\u00f3 a la Fuente de los Ocho Ca\u00f1os situada en el centro de un peque\u00f1o calvero y a la sombra de un nogal, en la que introdujo sus brazos deleit\u00e1ndose con el frescor que manaba y el sonido del romper de las aguas sobre la piedra.<\/p>\n<p>Transcurri\u00f3 el d\u00eda, y el azul intenso se convirti\u00f3 en sombras y bajo la marquesina contempl\u00f3 una luna llena que le asemejaba sonre\u00edr, de lo que se sinti\u00f3 complacido.<\/p>\n<p>Cogi\u00f3 de su peque\u00f1a biblioteca Seda de Baricco y se introdujo en las s\u00e1banas con la luz de la cabecera encendida.<\/p>\n<p>Todas aquellas sensaciones fueron las \u00fanicas noticias que recibi\u00f3 durante el d\u00eda fenecido.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Valderas se sinti\u00f3 feliz. Al menos un d\u00eda lo hab\u00eda logrado.<\/p>\n<p>\u00bfY porqu\u00e9 no igual ma\u00f1ana? Se dijo en la p\u00e1gina 125, mientras que por la ventana ve\u00eda un trozo de luna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><strong>Julio Cob Tortajada <\/strong><br \/>\n<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/images\/Julio%20Cob.JPG\" alt=\"\" align=\"right\" hspace=\"20\" \/><br \/>\nColaborador de esta Web en la secci\u00f3n <strong><a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=Mi_bloc_de_notas\/MI_BLOC_DE_NOTAS.htm\">\u00abMi Bloc de notas\u00bb<\/a><\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/elblocdejota.blogspot.com\/\" target=\"new\">http:\/\/elblocdejota.blogspot.com<\/a><br \/>\n<a href=\"http:\/\/valenciablancoynegro.blogspot.com\/\">Valencia en Blanco y Negro- Blog <\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquella ma\u00f1ana, nada m\u00e1s despertar, lo primer que hizo Le\u00f3n Valderas fue salir a su peque\u00f1o jard\u00edn. Acto seguido acudi\u00f3 a su trastero. Sac\u00f3 la escalera de madera, se colg\u00f3 a la bandolera las tijeras de cortar y subi\u00f3 al tejado. Se acerc\u00f3 a la antena de TV; cort\u00f3 su cableado. Alz\u00f3 su mirada buscando sobre la arboleda cercana la presencia de p\u00e1jaros. &#8211; He tenido suerte- se dijo. 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