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{"id":10267,"date":"2012-06-01T00:00:12","date_gmt":"2012-05-31T22:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10267"},"modified":"2012-06-01T08:34:21","modified_gmt":"2012-06-01T06:34:21","slug":"primero-de-mayo-en-la-moraleja-por-rafael-borras-avino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/primero-de-mayo-en-la-moraleja-por-rafael-borras-avino\/","title":{"rendered":"PRIMERO DE MAYO EN LA MORALEJA.  Por Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" style=\"margin-top: 20px; margin-bottom: 20px; border: 0px;\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/Proyector 6-RafaelBorras.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Sobre las alfombras turcas una enfermera empujaba la silla de ruedas. Encima, la t\u00eda abuela Enriqueta vestida de marengo mon\u00e1stico, gallarda en su invalidez, con el mo\u00f1o tieso y amerengado. Desembocaron en la sala entre la pareja de dogos de porcelana que flanqueaban la puerta. Al verla entrar, los asistentes iniciaron un aplauso que la vieja detuvo con gesto autoritario y hura\u00f1o, elevando una diestra huesuda en cuya mu\u00f1eca brillaba un grueso brazalete de oro de veinticuatro quilates.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba la familia al completo. Excepto el garbanzo negro.<\/p>\n<p>Aquel primero de mayo la calle ard\u00eda en manifestaciones. Con toda certeza, el descontento sindical iba a provocar decretos que menguar\u00edan a\u00fan m\u00e1s los beneficios empresariales del clan. Estaban al borde de la quiebra las f\u00e1bricas en el Pa\u00eds Vasco, el entramado de constructoras, las financieras&#8230; La t\u00eda, como matriarca y due\u00f1a del cincuenta y uno por ciento de las acciones, ostentaba la regal\u00eda de solventar las cuestiones de calado. Durante los \u00faltimos a\u00f1os de ca\u00edda libre econ\u00f3mica hab\u00eda permanecido imbatida en la silla de ruedas, rezando rosarios y computando muertes de amigas.<\/p>\n<p>En medio del enjambre de parientes \u2013entre los que circulaban doncellas con cofia y bandejas de canap\u00e9s y bebidas\u2013, divis\u00f3 al mayor de sus sobrinos y le hizo una se\u00f1al para que se acercara.<\/p>\n<p>? \u00bfTodav\u00eda no ha venido?<\/p>\n<p>?No, t\u00eda, todav\u00eda no.<\/p>\n<p>? \u00bfNo os da verg\u00fcenza que tenga tan poca verg\u00fcenza?<\/p>\n<p>?Por favor, c\u00e1lmate.<\/p>\n<p>?Veremos c\u00f3mo aparece.<\/p>\n<p>?Bien, bien\u2026 T\u00fa tranquila.<\/p>\n<p>La semana anterior, en una reuni\u00f3n urgente de directivos, los pesos pesados hab\u00edan discutido sobre las posibles f\u00f3rmulas para salir del pozo econ\u00f3mico. Si es que exist\u00edan. Los contables sembraron el p\u00e1nico, sobre todo entre los sobrinos carnales, avalistas de los cr\u00e9ditos.<!--more--><\/p>\n<p>?Caninos, estamos caninos&#8230; Deber\u00edamos haber vendido mucho antes, y el dinero a Suiza o las Barbados.<\/p>\n<p>?La t\u00eda no quiso ni o\u00edr hablar del asunto.<\/p>\n<p>?Ya. No hay m\u00e1s ciega que la que no quiere ver y adem\u00e1s chochea.<\/p>\n<p>\u2014 \u00bfQu\u00e9 otras soluciones caben?<\/p>\n<p>?Bueno\u2026, en caso de que ella falleciera, con sus fondos personales salvar\u00edamos de sobra la crisis.<\/p>\n<p>Un sobrino pol\u00edtico que dirig\u00eda la filial inmobiliaria de Barcelona le susurr\u00f3 a su cu\u00f1ado:<\/p>\n<p>? \u00bfY si probamos con un buen insecticida en la leche?<\/p>\n<p>?No seas animal.<\/p>\n<p>? \u00bfAnimal? Vamos de cabeza a la ruina.<\/p>\n<p>?En unos d\u00edas cumplir\u00e1 noventa y cinco a\u00f1os. \u00bfCu\u00e1nto crees t\u00fa que puede durar? Se le acaba la mecha.<\/p>\n<p>?Es de granito. Batir\u00e1 r\u00e9cords y asistir\u00e1 a nuestro entierro.<\/p>\n<p>Por fin apareci\u00f3 por la celebraci\u00f3n el que faltaba, el sobrino-nieto Ferm\u00edn. Su <em>Harley<\/em> petarde\u00f3 al rebasar la garita del guarda en la entrada de la finca, plagada de estatuas de escayola y setos de figuras esculpidas a tijera. Zapatillas de tenis, vaqueros recosidos, chupa de flecos, mochila y casquete de aviador por el que se le escapaban gre\u00f1as de la melena. Al verlo descabalgar de la moto, algunos murmuraron maldiciones contra aquel disidente que hab\u00eda elegido por libre un camino de perdulario, una vida de \u00e9tica blasfema comparada con la gente de orden que colgaba de las ramas del \u00e1rbol geneal\u00f3gico.<\/p>\n<p>A la sobrina monja se le escap\u00f3 un exabrupto, a todas luces indecoroso en boca de una teresiana.<\/p>\n<p>?Nos est\u00e1n embargando los cotos de Ciudad Real y este pervertido foll\u00e1ndose a sus putas en Los \u00c1ngeles&#8230;<\/p>\n<p>Por su parte, la anciana mir\u00f3 al sobrino primog\u00e9nito, el padre de Ferm\u00edn. Con un gui\u00f1o le orden\u00f3 aproximarse de nuevo a ella.<\/p>\n<p>?Mi hermano te hubiera echado de casa sin contemplaciones de verte con la facha que trae tu hijo.<\/p>\n<p>?Por Dios, t\u00eda, tengamos la fiesta en paz. Es tu cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>El reci\u00e9n llegado colg\u00f3 el casquete en un pomo del manillar y, con los brazos abiertos hacia la terraza llena de t\u00edos y primos, como si fuera a bendecirlos, exclam\u00f3 con el desenfado de un presentador de circo:<\/p>\n<p>? \u00a1Hola, hola, hola, hola\u2026! ?elevando progresivamente la voz hasta el puro grito, mientras recorr\u00eda una a una las caras estupefactas.<\/p>\n<p>Ferm\u00edn comenz\u00f3 a aficionarse al cine cuando era un cr\u00edo. Compraba por cuatro perras en las quincaller\u00edas tiras sueltas de pel\u00edculas viejas, negativos inservibles de S\u00faper 8 o16 mmen soporte de acetato o poli\u00e9ster. Se hab\u00edan echado a perder tras desgastarse por las salas de barrio. Los examinaba concienzudamente con un mon\u00f3culo de relojero. Le iba el arte del empalme con acetona, combinar escenas de varias cintas y crear otras, sorprendentes, seg\u00fan el nuevo argumento que se le ocurr\u00eda.<\/p>\n<p>Un d\u00eda cogi\u00f3 la maleta y se larg\u00f3 a <em>Hollywood<\/em>. Con su instinto nato para el oficio, pas\u00f3 enseguida de ayudante a productor ejecutivo y farandulero en los ratos libres. Ello a contracorriente de los consejos familiares, mientras el resto de su camada se dedicaba a obtener licenciaturas \u00fatiles para las empresas del clan. Pese a ser el due\u00f1o de un espl\u00e9ndido \u00e1tico en Madrid, pasaba m\u00e1s tiempo en su apartamento de <em>Rodeo Drive<\/em>. La t\u00eda Enriqueta nunca le hab\u00eda perdonado su rebeld\u00eda, las ausencias en Navidad y, sobre todo, que prefiriera una vida de cr\u00e1pula pecador en Estados Unidos a otra como Dios manda en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>? \u00bfHab\u00e9is colocado lo que os dije? \u2014pregunt\u00f3 al entrar ruidosamente en la casa\u2014. \u00a1Traigo el regalo en la mochila! \u00a1Todos al sal\u00f3n!<\/p>\n<p>A primera hora la servidumbre hab\u00eda apartado a un lado las c\u00f3modas con candelabros de plata, esculturas, marfiles y chirimbolos rancios, e instalado una pantalla contra la chimenea de m\u00e1rmol. Ferm\u00edn encaj\u00f3 un carrete en el proyector instalado sobre una mesita. Cuando se hizo la oscuridad, la t\u00eda, a rega\u00f1adientes, permiti\u00f3 que la oveja descarriada le tomara la mano mientras recib\u00eda el regalo de cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>? \u00a1Ahora ver\u00e9is! \u00a1Felicidades, t\u00eda! ?Y Ferm\u00edn le dio al arranque.<\/p>\n<p>La blancura inmaculada de la tela dio paso a escenas que eran cualquier cosa menos inmaculadas. De haber podido detenerse el tiempo en esos instantes del primero de mayo de 1977, se hubiera observado un conjunto heterog\u00e9neo de figuras sobrecogidas, inm\u00f3viles en la estancia principal de un soberbio palacete dela Moraleja. Unaanciana de la alta burgues\u00eda, soltera y beata de nacimiento, apalancada en la silla de ruedas entre caballeros atemporales repeinados, se\u00f1oras con pinta de no haberse enterado de nada en su vida, j\u00f3venes con pantalones de pata de elefante y algunos ni\u00f1os con lazos. Excepto \u00e9stos, a los que sus madres taparon los ojos, todos con expresi\u00f3n de pasmo.<\/p>\n<p>Cuando las luces se encendieron, el silencio era tal que permit\u00eda escuchar el gorgoteo de la fuente del jard\u00edn igual que si brotara de la licorera. La t\u00eda Enriqueta yac\u00eda inerte en la silla, la cabeza vencida sobre el pecho. Su coraz\u00f3n no hab\u00eda resistido el espanto. Ferm\u00edn desliz\u00f3 la mano de la t\u00eda hasta el regazo, buscando una actitud natural. A continuaci\u00f3n, con la pel\u00edcula de vuelta en la mochila y sin despedirse, sali\u00f3 echando humo en la <em>Harley<\/em>. No pod\u00eda quedarse al almuerzo. Antes de tomar el vuelo nocturno a Los \u00c1ngeles deb\u00eda entrevistarse con ciertos inversores. Tambi\u00e9n reunirse con el sobrino pol\u00edtico, director de la filial catalana, que le entregar\u00eda un malet\u00edn con lo pactado.<\/p>\n<p>La pel\u00edcula que liquid\u00f3 a la t\u00eda Enriqueta ten\u00eda su propia historia. En su af\u00e1n por empalmar fragmentos de toda clase de cine, durante su juventud Ferm\u00edn fue recopilando del Archivo Cinematogr\u00e1fico Federal de Alemania algunos <em>films<\/em> porno de la \u00e9poca nazi, copias de cortos <em>Stang Films<\/em> rodados en los cuarenta y, en tiendas especializadas, pel\u00edculas X de los calientes a\u00f1os cincuenta. Con la pulcritud de un taxidermista, encaden\u00f3 una selecci\u00f3n de escenas del sexo m\u00e1s depravado y salvaje. Guard\u00f3 la cinta en una caja de zapatos. Nunca pudo imaginar que algo tan impalpable salvara al cabo de los a\u00f1os todo un imperio econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>&nbsp;<br \/>\n<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" title=\"Rafael Borr\u00e1s\" src=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/desdemisillin\/RafaelBorras-P.jpg\" alt=\"\" width=\"100\" height=\"100\" \/><br \/>\n<strong><strong>Rafael Borr\u00e1s Avi\u00f1\u00f3<\/strong><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><em>Colaborador de Canal Literatura en la secci\u00f3n \u00ab<a href=\"http:\/\/www.canal-literatura.com\/htmltonuke.php?filnavn=desdemisillin\/desdemisillin.html\"> Desde mi sill\u00edn\u00bb<\/a><\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre las alfombras turcas una enfermera empujaba la silla de ruedas. Encima, la t\u00eda abuela Enriqueta vestida de marengo mon\u00e1stico, gallarda en su invalidez, con el mo\u00f1o tieso y amerengado. Desembocaron en la sala entre la pareja de dogos de porcelana que flanqueaban la puerta. Al verla entrar, los asistentes iniciaron un aplauso que la vieja detuvo con gesto autoritario y hura\u00f1o, elevando una diestra huesuda en cuya mu\u00f1eca brillaba un grueso brazalete de oro de veinticuatro quilates. All\u00ed estaba la familia al completo. Excepto el garbanzo negro. Aquel primero de mayo la calle ard\u00eda en manifestaciones. 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