{"id":10225,"date":"2012-05-23T00:00:57","date_gmt":"2012-05-22T22:00:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10225"},"modified":"2012-05-22T00:35:28","modified_gmt":"2012-05-21T22:35:28","slug":"siemprevivas-por-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/siemprevivas-por-maria\/","title":{"rendered":"Siemprevivas. Por Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"alignleft\" style=\"margin-left: 10px; margin-right: 10px;\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/maria.jpg\" alt=\"\" hspace=\"10\" \/><br \/>\nLlegar al pueblo es como traspasar los l\u00edmites del fin del mundo. Veo acercarse el muro de monta\u00f1as que cierran el horizonte y aunque s\u00e9 que detr\u00e1s est\u00e1 el mar, la sensaci\u00f3n que tengo es la de que me estampar\u00e9 contra esos montes \u00e1ridos y oscuros. Pero me aproximo y ellos abren sendas alrededor del coche, se acercan presentando colores ocres en primera l\u00ednea, y azules y violetas en la segunda fila; todos los tonos cambian a cada instante y recorren la gama entera de su espectro mientras los voy mirando. Nunca, por m\u00e1s que lo intento, logro captar la luz l\u00edquida que pinta ese paisaje de espejismos: los matices son casi infinitos e infinitamente variantes a lo largo del d\u00eda y del camino. El sol se va poniendo por detr\u00e1s del coche; por el espejo retrovisor lo veo desaparecer como un disco rojo, junto a las \u00faltimas palmeras del valle. Por delante, tengo ante m\u00ed todos los tonos del arco\u00edris desfilando por el parabrisas.<br \/>\nAvanzo, y en medio de la aridez des\u00e9rtica asoman, de pronto -en el mejor de los casos y de los a\u00f1os- salpicaduras pardas de matojos de esparto; a veces, como un prodigio, alguna mancha rosa y morada de siemprevivas. Las siemprevivas son como un milagro en el desierto de piedra y greda: est\u00e1n agazapadas, pero en cuanto caen dos gotas de agua salen de la tierra dura, se desperezan, abren ramas r\u00edgidas y espinosas de arbusto feroz y, en un estallido de color y bondad, ofrecen sus flores peque\u00f1as y maravillosas para que duren siempre. Son arbustos generosos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi madre ten\u00eda predilecci\u00f3n por esas plantas y siempre que las ve\u00eda sub\u00eda al monte a cogerlas, escalaba como una cabra pese a la edad y bajaba feliz con un gran manojo de siemprevivas apretadas contra el pecho y con los brazos llenos de ara\u00f1azos. Luego las pon\u00eda en un canasto de ca\u00f1a, las rociaba de laca (para que duraran m\u00e1s, dec\u00eda) y las colocaba en la chimenea que no se encender\u00eda hasta el invierno. Pasaban el verano all\u00ed, preciosas y elegantes en medio de la sala familiar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunca pasa nada en el pueblo. Una vez cruzados los montes, el mar es un para\u00edso que ha transformado la piedra en agua, pero sigue casi igual de est\u00e9ril. Ya no hay pesca, se esquilmaron los escasos caladeros con m\u00e9todos pesqueros depredadores y presentistas. Ni siquiera hay algas aut\u00f3ctonas de las que sal\u00edan a la playa a secarse en una alfombra marr\u00f3n, con las que los pescadores rellenaban los colchones m\u00e1s pobres. Ahora salen a la playa unas coronas verdes raqu\u00edticas que cuando empiezan a secarse se pudren, apestan y atraen unos insectos peque\u00f1os, mucho m\u00e1s peque\u00f1os que las moscas y mucho m\u00e1s molestos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Busco caracolas antiguas entre las escorias de la playa, caracolas peque\u00f1as para hacerle un collar a una ni\u00f1a adorable. Busco tambi\u00e9n la llamada oreja de mar para hacerme yo un colgante: hace a\u00f1os que perd\u00ed el m\u00edo de ni\u00f1a, el que me hizo mi madre en uno de los veranos lentos de siempre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es dif\u00edcil encontrar cosas entre las escorias negras, estos restos minerales del antiguo embarcadero y de las minas que siguen ah\u00ed detr\u00e1s, con las chimeneas orgullosas e in\u00fatiles se\u00f1alando el cielo y balizando las ramblas.<\/p>\n<p>Ya salen pocos tesoros del mar.<\/p>\n<p>Yo seguir\u00e9 buscando siempre.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono6.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Llegar al pueblo es como traspasar los l\u00edmites del fin del mundo. Veo acercarse el muro de monta\u00f1as que cierran el horizonte y aunque s\u00e9 que detr\u00e1s est\u00e1 el mar, la sensaci\u00f3n que tengo es la de que me estampar\u00e9 contra esos montes \u00e1ridos y oscuros. Pero me aproximo y ellos abren sendas alrededor del coche, se acercan presentando colores ocres en primera l\u00ednea, y azules y violetas en la segunda fila; todos los tonos cambian a cada instante y recorren la gama entera de su espectro mientras los voy mirando. 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