{"id":10092,"date":"2012-04-16T14:34:17","date_gmt":"2012-04-16T12:34:17","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10092"},"modified":"2012-04-16T15:07:06","modified_gmt":"2012-04-16T13:07:06","slug":"la-mala-lluvia-por-jose-fernandez-belmonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/la-mala-lluvia-por-jose-fernandez-belmonte\/","title":{"rendered":"La mala lluvia.  Por Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" style=\"margin-left: 10px; margin-right: 10px; border-width: 0px;\" src=\"http:\/\/2.bp.blogspot.com\/-NkZzVzU3F1I\/Twa0PQyxbZI\/AAAAAAAABFA\/2a-Rir9tbRQ\/s320\/Dibujo+mala+lluvia.bmp\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"320\" border=\"0\" \/><br \/>\nSiento hoy la cuesta m\u00e1s pronunciada que nunca. Mis piernas est\u00e1n destrozadas por los \u00faltimos d\u00edas tan duros de trabajo que me he pegado. La bicicleta parece no avanzar. Unas negras nubes ya comienzan a descargar sus primeras gotas de lluvia, mientras que un ensordecedor trueno se adelanta a un rayo tan poderoso que ilumina todo el horizonte.<br \/>\nEfr\u00e9n, mi hijo peque\u00f1o, llora asustado y su madre le tapa la cabecita con su rebozo, a la par que sujeta fuertemente mi cintura para sentirse m\u00e1s segura. Paco, mi otro hijo, por el contrario, va sentado en el manillar, contento de ver como las primeras gotas de lluvia impactan en su rostro y su playera del Cruz Azul comienza a empaparse.<br \/>\nAl pasar junto al viejo y abandonado palenque, desde que acaeciera la \u00faltima balasera, otro enorme rayo ruge furioso y el agua comienza a caer m\u00e1s intensamente. Tengo serias dudas de que sea capaz de llevar a mi familia a nuestro jacalito sin que estemos todos bien calados hasta los huesos.<br \/>\nCada pedalada me cuesta m\u00e1s. El agua corre por el piso, haciendo imposible nuestro avance. Apenas si consigo mantener la bici en pie. Paco r\u00ede hist\u00e9ricamente mientras Efr\u00e9n llora desconsolado. Mi esposa me pide, por favor, que me orille bajo un gran tule para intentar protegernos, aunque ya es demasiado tarde.<br \/>\nUna vez que bajamos de la bicicleta totalmente empapados, nos sentamos bajo el \u00e1rbol, al borde del camino. Comprobamos, amargamente, como la bolsa de las tortillas que llev\u00e1bamos para la cena se encuentra totalmente encharcada.<br \/>\nEl agua sigue cayendo sin piedad. Todo el paisaje se ha convertido en una inmensa laguna. El camino es algo as\u00ed como un r\u00edo de aguas bravas que casi nos arrastra los pies.<br \/>\nSentados en las piedras donde, habitualmente, la gente espera el autob\u00fas, destartalado y mugriento, que cubre el trayecto Chiapa de Corzo-Tuxtla, nos mojamos resignados a nuestra suerte, mientras mi esposa comienza a rezar entre dientes, pidiendo la Alt\u00edsimo que cese la lluvia. S\u00e9 que lo hace porque sabe que en nuestro jacalito, como ha sucedido ya en otras ocasiones, no se salvar\u00e1 apenas nada de los estragos del agua. Nos tocar\u00e1 de nuevo empezar de cero, pero debiendo dinero en la tiendita, donde seguro que ya no nos dar\u00e1n fiado, y al padre de mi esposa, al que me cuesta mucho m\u00e1s llamar suegro, que pinche buey cabr\u00f3n.<br \/>\nMi esposa Ludy protege a nuestros hijos entre sus brazos. Tiritan de fr\u00edo, de miedo y de pobres. Me pregunto en mis adentros:<br \/>\n-\u00bfLos hijos de los ricos tiemblan?<br \/>\n-\u00a1Yo creo que ni saben, buey!\u2026<br \/>\nAl menos, ella atina a rezar, pero yo ni eso. No s\u00e9 que hacer. No s\u00e9 d\u00f3nde ir. Me siento impotente. Tan s\u00f3lo atino a estar sentado aqu\u00ed, como un fantasma, como un alma en pena, como un pendejo -que es lo que soy- como un pendejo\u2026<br \/>\nA lo lejos descubro una luces que se acercan y decido salir a pedir ayuda. Al acercarse compruebo que se trata de un lujoso carro, que hace caso omiso de mis peticiones. Al voltearme, decepcionado y abatido, una gran manta de agua, provocada por el paso del veh\u00edculo, me cubre totalmente, cayendo, tambi\u00e9n, encima de mi familia. Encabronado, corro tras el carro, lanzando todo tipo de insultos y maleficios contra el desconocido ch\u00f3fer, hasta que, ya sin fuerzas, me dejo caer derrotado.<br \/>\nCon el agua cubriendo casi todo mi cuerpo, con mi cara a ras del piso, lleno de barro, tomo la decisi\u00f3n que quiz\u00e1s deber\u00eda haber tomado mucho antes: ma\u00f1ana saldr\u00e9 de aqu\u00ed, sea donde sea, por mucho que me pidan los coyotes. Si he de morir humillado, prefiero que sea donde mis hijos nunca puedan verlo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono7.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><br \/>\n<strong>Jos\u00e9 Fern\u00e1ndez Belmonte<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/jfbmurcia-mividaenfotos.blogspot.com.es\/2012\/01\/la-mala-lluvia.html\" target=\"_blank\">Blog del autor<\/a><br \/>\n<em>NOTA:<\/em><br \/>\n<em>Este relato pertenece a mi primer libro <strong>Vidas Ordinarias<\/strong>, que escrib\u00ed y publiqu\u00e9 en el a\u00f1o 2007. Quiz\u00e1s este a\u00f1o, con un poco de suerte y esfuerzo, lo vuelva a reeditar.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siento hoy la cuesta m\u00e1s pronunciada que nunca. Mis piernas est\u00e1n destrozadas por los \u00faltimos d\u00edas tan duros de trabajo que me he pegado. La bicicleta parece no avanzar. Unas negras nubes ya comienzan a descargar sus primeras gotas de lluvia, mientras que un ensordecedor trueno se adelanta a un rayo tan poderoso que ilumina todo el horizonte. Efr\u00e9n, mi hijo peque\u00f1o, llora asustado y su madre le tapa la cabecita con su rebozo, a la par que sujeta fuertemente mi cintura para sentirse m\u00e1s segura. 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