<br />
<b>Warning</b>:  Constant WP_DEFAULT_THEME already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>24</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Constant ABSPATH already defined in <b>/home/u580195476/domains/canal-literatura.com/public_html/BLOG/wp/wp-config.php</b> on line <b>32</b><br />
{"id":10077,"date":"2012-04-11T12:00:01","date_gmt":"2012-04-11T10:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/?p=10077"},"modified":"2012-04-10T23:10:33","modified_gmt":"2012-04-10T21:10:33","slug":"flora-y-trompita-por-mar-solana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/flora-y-trompita-por-mar-solana\/","title":{"rendered":"Flora y Trompita. Por Mar Solana"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"margin-left: 20px; border: 0px;\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/flor-jcanales.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" align=\"right\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #5c5c5c;\"><em>Para M.A. por su sensibilidad, su c\u00e1lida amistad y su gran generosidad\u2026 y porque siempre est\u00e1 ah\u00ed para echarme una mano con el buril de las letras\u2026<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda una vez una flor muy bella a la que una lluvia delgadita, con sonrisa de arco\u00edris, le planchaba su traje de p\u00e9talos de seda, azules y blancos. Viv\u00eda en el bosque azul llamado <em>\u201cDe las Cuatro Ninfas\u201d<\/em>, ten\u00eda las hojas muy verdes y el tallo m\u00e1s bonito del bosque. Su nombre era Flora y luci\u00f3 mucho tiempo tersa y fresca como un melocot\u00f3n en verano. Sin embargo, ahora estaba enferma y todo lo que le rodeaba, de color amarillo pajizo, se hab\u00eda secado y se quebraba con el m\u00e1s diminuto de los pasos. Como los de Gl\u00efky,\u00a0 el duendecillo, que caminaba con sus cortas piernas a brinquitos menudos. Era el guardi\u00e1n del bosque y cuidaba de todas las plantas. De pronto, algo hab\u00eda crujido bajo sus rojas botitas y vio, con triste sorpresa,\u00a0 como Flora se marchitaba entre los quejidos de una tierra seca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Flora no pod\u00eda dormir desde que comprendi\u00f3 las cosas que se hab\u00eda perdido por presumida y ego\u00edsta. Rechazar a Trompita, el abejorro, fue un error, ahora lo sab\u00eda. Se extendi\u00f3 la voz por el bosque, tan r\u00e1pido como un fuego, de que la engre\u00edda flor no quer\u00eda en sus estambres m\u00e1s insectos que le arrugaran su belleza. Pasaba las noches con su vestido de seda totalmente abierto a la incertidumbre de la madrugada. Su carita de estambres, su tallo y sus hojas colgaban mustios, ni siquiera el primer roc\u00edo de la ma\u00f1ana consegu\u00eda reanimarla. Ya no ten\u00eda energ\u00edas para protegerse de noche y as\u00ed deslumbrar por el d\u00eda. Con las pocas fuerzas que le quedaban, y entre suspiros de agotamiento, le hab\u00eda suplicado ayuda a la se\u00f1ora Luna<em>.<\/em> La se\u00f1ora Luna<em> <\/em>avis\u00f3 al Mago Lumbrel, que era el responsable de todas las criaturas del bosque. El Mago, con la sabidur\u00eda de sus f\u00e1bulas, alimentaba el coraz\u00f3n del duendecillo y de las cuatro Ninfas; as\u00ed, en silencio, ayudaban a todos los habitantes del bosque. El \u00a0Mago Lumbrel llam\u00f3 al duendecillo y le pidi\u00f3 que fuera a ver a Flora lo antes posible. Mientras tanto, \u00e9l ir\u00eda en busca de Daphne, la Ninfa que cuidaba de los \u00e1rboles y las cosechas, y de Ondina, encargada de que la tierra no pasara sed. Tambi\u00e9n buscar\u00edan a Eolina, ayudaba a esparcir muy lejos las nuevas semillas, y a Samdra, que encend\u00eda hogueras para regalar luz a la oscuridad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">? \u00a1Deprisa, deprisa\u2026! \u00a1Flora est\u00e1 muy malita!?grit\u00f3 Gl\u00efky, al encontrarse con el Mago y las Ninfas. Daphne caminaba a elegantes zancadas con sus piernas largas como estambres. Le segu\u00eda Ondina, mostraba su particular brillo l\u00edquido en sus ojos de espuma; y Samdra, con sus chispeantes brazos y piernas de fuego. Alrededor de ellas, nerviosa, desplegaba sus alas de plata Eolina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">? Ning\u00fan insecto ha conseguido extraer ya nada de mis jugos, \u00a1estoy tan seca! Han buscado a Trompita sin descanso, \u00e9l podr\u00eda libar todav\u00eda en alguno de mis p\u00e9talos y, aunque yo muera, esparcir mis semillas en el bosque\u2026 Trompita es el abejorro que mejor conoce los rincones donde atesoro mi n\u00e9ctar, si es que todav\u00eda me queda alguno. Le ech\u00e9 de mi lado con desprecio, cre\u00eda que cada vez que \u00e9l beb\u00eda de m\u00ed, yo me volv\u00eda fea y vieja\u2026?les explic\u00f3 Flora con tristeza, mientras se dejaba abatir de nuevo sobre la tierra seca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">? \u00a1Se me ha ocurrido un plan con el que, adem\u00e1s de salvarte, tendr\u00e1s muchas hermosas florecillas junto a ti! ?exclam\u00f3 Lumbrel con regocijo. Flora le dedic\u00f3 una mirada cansada pero llena de esperanza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">?Dime, Mago, \u00bfde qu\u00e9 se trata?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo las \u00f3rdenes de Lumbrel, Eolina rebusc\u00f3 entre los estambres de Flora algunas semillas. Ondina reg\u00f3 con su agua fresca el rinc\u00f3n que momentos antes Gl\u00efky, con ayuda de Samdra, hab\u00eda dejado limpio de hojas<strong>,<\/strong> broza y maleza. Y se sentaron a esperar\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasaban los d\u00edas y Flora no mejoraba, cada vez se encontraba m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ocurri\u00f3 que<strong> <\/strong>una ma\u00f1ana apareci\u00f3 Trompita. Se acerc\u00f3 a Flora y le regal\u00f3 el beso m\u00e1s largo y dulce que ning\u00fan abejorro diera nunca a una flor. Ayudado por Eolina, esparcieron con sus alitas las \u00faltimas semillas por el marchito hogar de nuestra flor. Ondina volvi\u00f3 a regar el lugar y a impregnarlo de amor y esperanza. El Mago Lumbrel, alrededor del calor de la hoguera que Samdra acababa de encender, les alent\u00f3 con sus f\u00e1bulas m\u00e1gicas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de una larga noche de inquietud y tristeza, con la primera sonrisa del sol, todos descubrieron con sorpresa que Flora volv\u00eda a ser la m\u00e1s radiante del lugar; a sus pies se abr\u00edan un mont\u00f3n de preciosas florecitas. Gl\u00efky, el duendecillo, brincaba entre todas ellas lleno de j\u00fabilo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/canal-literatura.com\/BLOG\/\" target=\"_blank\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/fotos\/mono3.jpg\" alt=\"\" align=\"right\" \/><\/a><\/p>\n<p><strong>Mar Solana<\/strong><br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.marsolana.blogspot.com\/\" target=\"_blank\">Blog de la autora<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para M.A. por su sensibilidad, su c\u00e1lida amistad y su gran generosidad\u2026 y porque siempre est\u00e1 ah\u00ed para echarme una mano con el buril de las letras\u2026 Hab\u00eda una vez una flor muy bella a la que una lluvia delgadita, con sonrisa de arco\u00edris, le planchaba su traje de p\u00e9talos de seda, azules y blancos. Viv\u00eda en el bosque azul llamado \u201cDe las Cuatro Ninfas\u201d, ten\u00eda las hojas muy verdes y el tallo m\u00e1s bonito del bosque. Su nombre era Flora y luci\u00f3 mucho tiempo tersa y fresca como un melocot\u00f3n en verano. Sin embargo, ahora estaba enferma y todo&#8230; <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/flora-y-trompita-por-mar-solana\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-10077","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cuentos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10077"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10077\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.canal-literatura.com\/BLOG\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}