
Yo no puedo encontrar lo que tú buscas;
la prueba que confirme mi presencia (si es que hablamos de ti).
Aun así, acepté remover todos tus muebles,
alzar cada respuesta, cada sueño.
Limpiar contigo el suelo de la voz; la alfombra húmeda
donde a veces perdemos las palabras.
Acepté,
por tus dudas,
cotejar
las huellas que ha dejado la memoria en todos los cristales.
Y sé que estuve ahí, en el mismo donde me encuentro ahora;
levitando a la espalda de tu felicidad.
Que me muevo contigo en el acuario de las horas amargas,
como un pez amarillo que pretende esconderse
de otro pez amarillo.
-La cola de tu búsqueda abre hueco en mi búsqueda.
Y me siento en el aire que construyes
en cada espacio donde no ves nada.

Luis Oroz
Blog del autor

Yo ya no s