
Las jovencitas de los años 60 irrumpimos en la edad del pavo soñando con sus ojos azules. Su foto inauguraba los diarios íntimos de amores y desamores llenando páginas tras los suspiros que arrancaba con su sonrisa, un punto irónica y provocativa.
Paul Newman se ha ido con la misma dignidad con la que vivió, afrontó las vicisitudes con discreción y empeño. Fue hombre de una pieza, vital, trabajador, honesto, de los que se esfuerzan por hacer feliz a una sola mujer, de los que saben mantener el tipo en el último trance.
Después de cincuenta años en nuestro corazón, no ha perdido un ápice de su encanto, resistiendo a los envites del tiempo y hasta de la muerte. Vivirá en el recuerdo de una generación rendida a una personalidad con impronta que ha sabido ganarse el respeto, el cariño y la admiración más sincera.
Por suerte, las leyendas no mueren nunca.
Brujapiruja


Recuerdo que ten
Paul Newman tambi
Un hombre que para m
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