
Ayer acudí a una cita muy especial, esa clase de citas a las que uno acude con cierto interés y bastante ilusión. Era la presentación del Canal Literatura. Una realidad inexplorada por mí. Alguien a quien aprecio mucho me había invitado al acto. Allí, entre jóvenes amantes de la literatura, amigos, poetas, escritores y lectores, se presentaba y conmemoraba la obra titánica de una hadita sabia.
Y pude conocer su historia. Un día esta hadita se atrevió a vivir la lluvia sin buscar refugios; las gotas calaron su alma y borraron la sonrisa de su cara, y el peso y la humedad le llevaron a plegar sus alas. Las batió a la luz de la mañana, pero comprendió que era hora de tocar el suelo.
Y así habría ocurrido si no hubiera sido porque, a falta de alas, la hadita echó a volar sus ganas, sus sentimientos y su imaginación. La sonrisa renació en su cara y el arco iris, en su mirada. Se encontró con mundos interesantes, con gnomos y hadas que acudían a la convocatoria de sus cantos. Creó un jardín de palabras-semillas voladoras que se esparcieron por el mundo, germinando en historias, poemas y colores. Las palabras volaban como nunca antes lo habían hecho, y nuestra hada seguía sin tocar el suelo aunque sus alas continuaran en reposo. Pero, ahora, sabía que nos las volvería a necesitar.
Ella, como una diestra partera, logra sin esfuerzo que ese bebé, milagro literario (palabra escrita, literatura), rompa a llorar y respire en brazos del lector que lo adopta como hijo propio, haciéndolo crecer a su imagen.
Sí, María Luisa, ayer nos hiciste conocer tu sueño, y desde ese momento, irremediablemente contagiados, somos personajes que laten al compás de tus pasos. Decirte que tengo más ganas que nunca de dejar volar mi imaginación y mis dedos para acompañaros, si me lo permitís, en vuestro proyecto. Y recuerda: un hada no debe abandonar nunca sus sueños si no es para escuchar la música de las palabras que han de ser pronunciadas. Te deseo que, si algún día despiertas, puedas contemplar, serena y complacida, tu obra.
Mati Morata

Mati Morata


Mati, decirte que me has emocionado, esperaba una cr
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