En los tejados del mundo. Por Mercedes Martín Alfaya

Desde la octava planta del hotel, las vistas son impresionantes. Allí abajo, los autobuses parecen de juguete y los transeúntes, muñecos de cuerda. La ciudad, de noche, se convierte en una especie de anuncio luminoso. Incluso en lo más alto, sobre las luces que adornan las fachadas, igual descubres a Mary Poppins conversando con su paraguas o empolvándose la nariz.
A veces, sueño que tú y yo pasamos la noche en los tejados, compartiendo unas palomitas y una bufanda. Y te enseño la cicatriz que tengo en la cabeza; me la hizo Amalia, la hija del maestro. Y tú me miras divertido, con tu cara de niño y tu sonrisa aventurera. Y la luna, embelesada, se nos sube a las rodillas. Y ocurre que pasa un cometa y pedimos un deseo: que nunca amanezca.

Texto: Mercedes Martín Alfaya
Blog de la autora.

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2 comentarios

  1. Hermoso texto Mercedes. Me ha recordado a un cap

  2. Juanma, no hab

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