
Mirad este lugar
tan desolado,
gente que pasa cubierta de polvo,
ignorando el escombro que se cae de los días.
Que atraviesa el fantasma de las irrealidades,
que choca con la vida sin percibir el ruido que produce la ausencia
al romper el cristal de los recuerdos.
La ciudad ya se inclina a otras miradas
sujeta por la luz de las esperas.
Mirad este lugar, hoy es más nuestro
aunque nunca estuviéramos recorriendo su espalda.
Ahora que el semáforo se rinde al ámbar de los párpados
ya podemos cruzar la desmemoria,
descubrir que la vida es la costumbre de romperse los ojos,
de abandonar la claridad,
de sumergir al tiempo en un vaso de tiempo.
El verdadero hogar no tiene números que puedan ubicarlo,
pero basta escribir unas cuantas palabras
para ver al cartero deshojando en tu puerta la flor de la nostalgia.
Mirad este lugar,
hay unas ruinas subiendo al autobús
y una parada
creciendo en el hogar del que te fuiste.
Luis Oroz

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…traigo
sangre
de
la
tarde
herida
en
la
mano
y
una
vela
de
mi
coraz