El último hermano, debiera ser de lectura obligada. Por Librería de Javier

Si nos remontamos a tiempos pasados podemos observar unas incongruencias históricas que, hoy en día, son difíciles de comprender. Cuando nos retraemos a los tiempos de la creación del Estado de Israel miramos en este momento con asombro, y la lógica perspectiva del tiempo, las consecuencias de la política de las autoridades británicas en Palestina poco años antes.

En esas actuaciones territoriales limitaron los derechos de los judíos en la inmigración e impidieron la entrada de ellos en los territorios que hoy son el Estado de Israel. Esos barcos cargados de “ilegales” fueron derivados desde los territorios de los que huían, Alemania y Polonia principalmente, a sitios impensables.

Entre ellos está la aventura del “Atlantic” que, sin derecho a atracar en Palestina, fue conducido hasta tierras de Mauricio, por aquel entonces colonia británica, el 26 de diciembre de 1940. Los 1500 judíos que transportaba fueron recluidos en un asentamiento que poco se diferenciaba de un campo de concentración, y allí permanecieron, salvo los muchos que murieron, hasta bien acabada la guerra.
Esta historia casi olvidada de la diáspora judía en esa pequeña isla cercana a Madagascar es el origen de esta novela. Y en ella dos niños: uno de ellos, David, de procedencia judía y recluido en una cárcel de Beau-Bassin, gravemente enfermo y huérfano, y el otro, Raj, huido con su familia después de una tragedia en el norte de la isla, hijo de un guarda de la cárcel y viviendo junto a su madre en una cabaña cercana al bosque. Una historia de pérdidas, de amistad y de soledad.

La escritora, nacida en la isla de Mauricio toma como punto de partida una casi olvidada historia real para contarnos, en clave de elegía, una gran narración de breve extensión. Su prosa, suave, medida y sencilla, choca con la gran profundidad trágica de los hechos. La pérdida de los dos hermanos por parte de Raj, sus queridos Anil y Vinod, muertos en una gran riada, le hacen quedar prácticamente huérfano. El gran amor que su madre vierte en él es contrarrestado por las palizas a las que su padre, en estado ebrio, les somete a los dos muy a menudo. Y esa pérdida es en cierto momento paliada por el hallazgo de este último hermano, David, que encuentra en el centro de la isla.

Una gran belleza narrativa, en la que los colores de las frutas, de la vegetación de la isla y de los cielos, se ve ayudada por los olores que impregna la autora en todo el texto. Todo detalle en la obra, mangos, buganvillas, juncos, alambradas, lodos… todo ello es expresivo de los sentimientos de los protagonistas. Y, frente a todo esto, el desarraigo y la soledad.

Pasajes inolvidables como el de la modista que queda perpleja ante la pregunta del chico: ¿Y qué es la navidad? (pag. 57), la trágica desaparición de los hermanos (pag. 30 a 32) o los sentimientos acerca de su madre (pag. 85), todo ello es tierno y bello dentro de una desolación y crudeza inaudita. Pero, ante todo ello, la visión de lo que Raj no quiere que le pueda ocurrir a su hijo cuando él sea padre. Un amor y deseo por ese hermano recuperado que arrastra todo sentimiento al vacío y al infinito, en una desesperación sin par. Una última fuga ineludible que le lleva, que nos lleva, a querer apreciar de diferente manera todo lo que tenemos cuando las ausencias se van haciendo cada vez más evidentes y dolorosas en nuestra existencia. Una lección de amor y humildad y de querer entender la vida de otra manera.

Cuando yo haya muerto y mi hijo vacíe mi casa, encontrará en mi armario una maletita llena de gomas que he ido acumulando a lo largo de toda mi vida. No podía evitarlo, en cada viaje, por la isla o por el extranjero, compraba gomas de diferentes tamaños y colores. Mi hijo no entenderá nada y le parecerá una chochez de vejestorio. Tal vez debería explicarle que ésa era mi manera de afrontar la usura del tiempo, de retrasar la muerte y de conservar la ilusión de que podemos borrarlo todo para volver a empezar con mejor pie.

Nathacha Appanah nació en la isla Mauricio en 1973. Formada en los ámbitos del periodismo y la edición, se dio a conocer en el mundo de la literatura con la publicación de Les Rochers de Poudre d’or (Premio RFO 2003 y Premio Rosine Perrier 2004), a la que siguió Blue Bay Palace, galardonada con el Gran Premio de los océanos Índico y Pacífico 2005, y La Noce d’Anna, Premio Passion 2006 y Premio del Público del Salón del Libro 2006. (Premio Fnac de novela 2007) fue traducida con gran éxito a quince lenguas.

Una impresionante obra que debiera ser de lectura obligada en cualquier centro de enseñanza y que animo a conocer a todo amante de la buena e imperecedera literatura. Ni que decir tiene que sin parecido alguno con niños de pijamas de rayas a pesar de lo que nos pudiera parecer en un primer momento. Y una última observación: una traducción excelente y muy rica en matices.

La Librería de Javier

Ficha técnica

Autor: Nathacha Appanah
Editorial Alfaguara
Traducción de Ramón de España
Lengua: CASTELLANO
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788420473925
Nº Edición:1ª
Año de edición:2010
Plaza edición: MADRID
Páginas: 240 
PVP  16€

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3 comentarios

  1. Hola soy Felix Maocho,, esta cr

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  3. Unicamente agradeceros a F

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