Aprovecho. Por Anthony Yupanqui Lorenzo

Aprovecho el invierno para ir a la playa. Me emociona el silencio, la brisa en la cara, la tos, la gripe, las caras tristes de los pescadores y el olor a mingitorio, a vómito, a no sé qué mineral volcánico. Aprovecho la lluvia para caminar; para caminar y, sobre todo, para mojarme la ropa. Aprovecho los feriados para trabajar el doble y parecer el hombre ocupado que no soy. Aprovecho el Facebook para molestar a los que no me caen bien, para desilusionar a las personas que me quieren, para que mis amigos –que en la vida real son muy… Leer más

Tan joven y tan fuerte. Por Nina

Tic-tac. Las cinco y media. Hace un calor espantoso en este hospital. Sin embargo, cuando amanece, hay un rato en que me hielo de frío. No creo que la temperatura baje en realidad, seguramente es el cansancio. No duermo ni un minuto, porque él tiene un sueño irregular y agitado. Cada cierto tiempo se sienta en la cama porque no puede respirar y se inclina hacia delante. En Urgencias nos dijeron que los asmáticos también suelen hacerlo porque eso los alivia, pero su problema es el corazón, una enfermedad que viene de treinta años atrás. Insuficiencia cardiaca. Insuficiencia respiratoria. Es… Leer más

20 pensamientos urgentes para huír del frío de febrero. Por Mati Morata

1. La casualidad nunca pare obras grandiosas. 2. ¿Por qué será que el verbo “Ser feliz” siempre se conjuga mejor en pasado?. 3. La culpa, es el analgésico que calma la alegría de vivir y la paraliza. 4. La cebolla tiene muchas capas, para que no se le enfríe un corazón que conmueve. 5. Las mariquitas no tienen problemas de identidad sexual, ni renunciarán nunca a su estética folklórica. 6. Los cangrejos andan para atrás, para despistar al destino. 7. El vuelo de una mosca es siempre una preciosa excusa para pensar en ti. 8. Algunos leen muy bien las… Leer más

La moda. Por Carlos Veloso

Finalmente, la placa del pacifico emergió totalmente, cual Atlántida moderna, arrastrando a su paso a las placas de Nazca y de Cocos. El Océano Pacifico, luego de avanzar y retroceder sobre una vasta superficie de America y Asia desbastando todo a su paso, hervía al caer en el gigantesco cráter formado por el desplazamiento de las placas. Además de todas las islas menores de Pacifico, Japón, Nueva Zelanda, Alaska, una parte importante de la costa Pacifica sudamericana desaparecieron de un plumazo; la inversión de los campos magnéticos terrestres sumado al desplazamiento tectónico de las placas adyacentes genero un enjambre de… Leer más

Condenado. Por Mª Dolores Moya Gómez

Todo se desmoronaba, solo me quedaba una opción… Después de muchos meses intentándolo, lo conseguí, tenía una cita con él, con el más grande. Entró apresurado a la sala y tras un fortísimo apretón de manos se sentó frente a mí, con un ruidoso catarro. En cuanto empecé a hablar se inclinó hacia delante de manera desafiante y estornudó, saliendo de su boca un repugnante moscardón que fue directo a la mía, enmudeciéndome. Mientras el repelente insecto se desvanecía bajo mi mirada atónita, las luces de la estancia comenzaron a parpadear. Su sonrisa amable se volvió macabra. Sus ojos derramaban… Leer más

Inescrutables… Por Javito

Yo estaba allí cuando lo retiraron. Por lo visto, llevaba muerto casi un día entero. Sentado en un banco. A nadie le extrañó verlo completamente inmóvil. En realidad, en eso consistía su número: en permanecer estático. Vestido de hombre de hojalata. Sin duda, aquella fue su actuación más memorable. Pude ver los esfuerzos por meterlo dentro de una funda de plástico. De esas que te dan cuando recoges un traje del tinte. Pero diez tallas más grande. No hubo forma de estirar las piernas. Ni de quitarle las botas con plataforma. Ni el sombrero de copa alta. El rigor mortis… Leer más

Vigilante. Por Juana Cortés Amunarriz

A Vigilante le pusimos el nombre antes de darnos cuenta de que no veía bien. Se chocaba con las papeleras y ladraba a las estatuas de los reyes visigodos. A pesar de su deficiencia era amistoso, y mostraba un cariño indefinido por los brumosos humanos que compartíamos la casa. Si distinguía la personalidad de cada uno –las palmadas sonoras de mi padre, los besos de Sandra, las caricias insulsas de la abuela- nunca lo demostró. Sin embargo, a ninguno nos gustaba bajarlo al parque. Nos avergonzaban las miradas ajenas cuando tras llamarlo, a pesar de tan glorioso nombre, acudía un… Leer más