Hace días que no te encuentro. Por Amanecer

Hace días que no te encuentro, que apenas te siento junto a mí, como una brisa que apenas me roza. Esta mañana he ido en tu búsqueda a esa ciudad en la cual te conocí. ¿Cuanto hace de aquellos? ¿Tanto? Si, seguro que sí. Llevas tanto tiempo en mi vida, que ya ves… He recorrido esas calles buscándote en cada rincón. En cada sombra que deja el sol en las esquinas, esas sombras que nos refugiaban del sol infernal del verano. En cada portal donde se ocultan los amantes, y donde nos escondíamos para contarte mis confidencias. En el susurro… Leer más

Los cromos de la discordia. Por Toño Rodríguez

J. mira sereno pero estoico, con la barbilla elevada igual que un faraón de alguna colección egipcia inacabada, probablemente comenzada en una época de paso como septiembre o enero, mira (decía), al nuevo subarrendador del quiosco de la esquina, ésa donde confluyen tres líneas eléctricas, cuatro tuberías de saneamiento y algún que otro semáforo. La mirada de J., desafiante aunque honesta, se mueve mientras que su propio cuerpo se mueve también, por iniciativa de una fuerza extraña que le hace alejarse de ese quiosco totémico, a lo largo de la acera levantada y de nuevo tapada por las últimas obras… Leer más

CAMINANDO CON MI SOLEDAD. Por Isidro R. Ayestarán

Camino mi soledad por orillas de playas desiertas, con mis zapatos de cristal resquebrajados pensando que son nuestros corazones quienes van de mi mano. humillo la mirada para que nadie me lea la tristeza en mis ojos, que nadie comprenda hasta cuánto puede sufrir un sentimiento cuando no es correspondido, que se olvide para siempre lo que significa tener un amor lejano… tanto, que ni las voces de los más cercanos me distraen de tu distancia física y emocional. Navego en silencio por mi mundo gris imaginando que las olas que se me acercan son los impulsos de tu alma… Leer más

OTOÑO. Por ISIDRO R. AYESTARAN

Otoño. Las hojas del árbol caen a mis pies. Me ha dejado Antonio. La brisa del temprano crepúsculo atraviesa mi alma. Sé que es el fin. Desde siempre, el sepia fue nuestro color. No sé por qué todavía te añoro. Cada vez anochece más temprano. Cierro las ventanas para que la noche no me haga más daño. Otoño. Hoy me pregunto a qué sabe la nostalgia. Han llamado al teléfono y pensé que eras tú. La gente ya no llena las calles a última hora de la tarde. Hoy me ha llamado a gritos tu silencio. Qué lejos quedan los… Leer más

La mirada de Carmen. Por Haddass

Hay miradas que hablan todos los idiomas. Traspasan las barreras de la piel y las retinas para estimular, indultar, comprender, amar, sufrir, soñar… Hay brillos que solo el tiempo ilumina y matices que no son reproducibles en palabras. Esos ojos, los de Carmen, tienen mil historias que contar, soñadas, imaginadas o vividas, con la pasión de los que atrapan la vida a vuela pluma mientras se les escapa de las manos y la dulce tristeza de ver que lo más intimo ya no nos pertenece porque lo regalamos en frases descarnadas, jirones de nuestra andadura, trocitos de nuestra alma. Y… Leer más

EL LUGAR DONDE YA NO SE PONE EL SOL.Por Isidro R. Ayestarán

Anoche no me dejaron despedirme de ti; tú en tu celda, yo en la mía; tú en la penumbra de un mundo injusto; yo en la soledad de una tierra apagada; juntos, en el lugar donde ya no se pone el sol. Nos separaron y nos torturaron. Un juego salvaje de burla e ignominia porque somos diferentes. Ayer, una pareja de chicos adolescentes. Hoy, dos amantes heridos en su corazón a quienes les quitaron el último aliento del susurro de sus palabras de amor. El estruendo de las balas acabó contigo físicamente. De mí, sólo dejaron ceniza y llanto. De… Leer más

SOPLARÉ Y SOPLARÉ. Por Pandora/Esteruca

No debí dejarte entrar. Pero me confié. Llamaste a la puerta con toques cadenciosos, como cantos de sirena, y yo, tonta de mí, no supe reconocerte tras ellos. Ahora ya es tarde, porque al abrir la puerta me atacaste sin piedad. Te abalanzaste sobre mí, envolviéndome en tu negra red. Me ataste de pies y manos, llenaste mi boca de reproches, que ahogaron mi voz, y echaste la llave, secuestrando mi alegría, mis ganas de vivir, mi ánimo, haciendo oídos sordos a mis ruegos. Como lobo de cuento, soplaste y soplaste hasta derribar mi fortaleza. Tristeza, hoy he sucumbido a… Leer más