Adiós abuela, hasta siempre. Por José Fernández Belmonte

En estos últimos dos meses de sobresaltos emocionales, donde todo el mundo me invita a no ser como soy, he llegado a tener ingresadas, a la limón, en distintos hospitales, a mi madre y a mi abuela. La madre que me parió y la abuela que me crió. Después mi abuelita, salió del hospital y regresó a su casa, mientras que mi madre ingresaba en otro hospital para realizarse una operación que, en principio, le iba a ocupar quince días y casi la borra del mapa. Llegué a pensar, en algún momento, que me quedaría sin las dos. Luego, de… Leer más

Una de espías.Por Maria José Moreno

Una estrella fugaz le iluminó su mente. El episodio que contemplaba, sin demasiada atención, de la serie CSI se lo puso en bandeja. Se levantó y con rapidez se dirigió al despacho. –¿Dónde vas? –preguntó su mujer. –Voy a buscar una cosa en internet que olvidé mirar esta tarde en la oficina y que necesito para mañana. La mujer, medio adormilada en el sillón, le recriminó que cada vez estuviera más enganchado a internet. Abrió el ordenador y buscó Tiendas de espías. Al instante obtuvo páginas y páginas. Ticó en la primera: tiendadeespias.com. Los ojos le bailaban al comprobar la… Leer más

La casa abandonada. Por Maribel Romero Soler

La casa estaba abandonada. El césped crecido sin control, los cristales sucios y rotos, la puerta oxidada y la decena de gatos que se paseaban por sus dependencias así lo indicaban. Los niños tenían miedo de aquel lugar y contaban historias terribles sobre la familia que un día habitó la mansión. Las mujeres, sin embargo, se inventaron otra leyenda, la de un apuesto millonario que muchos años atrás se había enamorado locamente de una joven del pueblo. Y los hombres, sentados en la plaza, no hablaban de otra cosa que no fuera esa vieja casa, un nido de porquería. Una… Leer más

La salamanquesa Teresa. Por José Fernández Belmonte

Este reptil de nocturnas costumbres vive en mi casa. Goza de ser el único animal doméstico que he adoptado por ser un infalible insecticida natural. Le he puesto de nombre Teresa, sin saber realmente su sexo, debido a que, cuando la miro, me guiña los ojos con coquetería. Lo alucinante de las salamanquesas (Tarentola mauritanica) es su capacidad para andar por el techo sin romperse la crisma, y su sigilosa marcha para acercarse a los insectos sin que estos se den cuenta del peligro hasta que se los ha tragado. Teresa tiene predilección por el forzajado de hierro que me… Leer más

El cruce. Por Carlos Veloso

El barquero y la embarcación eran una sola unidad, con el tronco unido solidamente a la popa, por la pequeña borda sobresalían dos largos brazos, el derecho con el látigo para las almas remadoras y el izquierdo, que se extendía para cobrar al viajero. Al acercarse pude ver los ojos fríos y vacíos del barquero, los que me traspasaron produciendo un escalofrío que me recorrió la espina dorsal, cuando extendió su brazo hacia mi, me di cuenta que no tenia nada que dar, jamás anticipe la necesidad de un “óbolo”; pero una voz dentro de mi cabeza me dijo que… Leer más

Sensaciones. Por Mª Dolores Moya Gómez

Amanece, me parece mágico este momento; los primeros rayos del sol me envuelven dándome los buenos días, juguetones. Ya vienen mis pequeños amigos cantando, esta vez son muy numerosos, se posan sobre mí haciéndome cosquillas, tantas que no puedo dejar de carcajearme. Siento la leve caricia del aire que viene para ayudarme, sopla fuerte hasta que parte de ellos levantan su vuelo; me relajo. Alguien se acerca corriendo con respiración controlada. Pasa de largo, sus zancadas se alejan. Algo le hace retroceder, se detiene frente a mí. Me abraza, me gusta mucho, le doy mi energía para demostrárselo. Se marcha… Leer más