Simposio. Por Maribel Romero Soler

—Hace ya tiempo que aquí nadie cree en los milagros —dijo Dios dirigiéndose a la corte celestial—, el mundo está perdiendo la fe, tenemos que hacer algo. —¿Y por qué no les mandamos un terremoto para que espabilen? —preguntó un ángel rubio con pecas. —¿Otro? Ya llevamos veinte este año y lo único que hemos conseguido es que el cielo se nos llene de almas, casi no cabemos. Un angelito negro con las alas sucias levantó la mano. —Perdone, señor Dios, es que los manda usted siempre al sitio equivocado. ¿Por qué no se jubila? Maribel Romero Soler. Blog de… Leer más

Kiosko de golosinas de la alcaldesa. Por Carmen María Camacho

El quiosco tenía la ventana a la calle Bernabé Soriano y tenía también una entrada lateral. El mostrador corría perpendicular a la carrera. Percibí un olor a caramelos, gominolas, chicles bazoka, pipas, altramuces y mezclado, con el mismo olor que solía percibir, a cromos de: mariposas, álbumes, muñecas recortables hace mas de cuarenta años, donde yo compraba, cromos y recortables. Me empine apoyé las dos manos en el mostrador, respiré hondo y esperé; la quiosquera se hallaba delante, vendiendo cigarrillos. -Hola, -dije- ¿Está Carmen Puri? Era una niña, flacucha, de rasgos afilados, pelo negro y muy reservada, se podría decir… Leer más

Siempre hay milagros. Por Mercedes Martín Alfaya

Siempre hay milagros.      Están poniendo Superman en la tele. Mi hija se ha parado delante de la pantalla a ver si, cuando Lois se lanza a la catarata, Clark se vuelve Superman y la salva; y así ella confirma su sospecha. El tipo es durillo; le manda un tronco para que se agarre, pero de sacar pecho y capa, nada. Ella (la chica), se queda muy desilusionada. Le hubiera gustado que su amigo grandullón y torpe, al final, se convirtiera en héroe (tal vez para presumir de novio delante de su jefe y sus compañeros de trabajo). Pero… Leer más

El vigía de la torre. Por Dorotea Fulde Benke

Juro que la vigilé con todas mis fuerzas. Desde que el Rey me encargó el cuidado de su bella y única hija, sumida en el más profundo de los sueños salvo la muerte, mis días y mis noches tuvieron un solo objetivo: que nadie indigno rompiera el hechizo porque si la princesa se despertara sin que el caballero, príncipe o campesino que lograse llegar a ella, se lo mereciera, se convertiría en una paloma para volar siempre jamás sin descanso posible. Vigilé, pues, y aceché a los que vinieron para salvarla, así al menos lo llamaban ellos, ya que desconocían… Leer más

El apartamento. Por Dorotea Fulde Benke

Se dio cuenta de que su apartamento resultaba cada vez más pequeño cuando quiso ponerse unas sandalias del zapatero. No las había tocado desde el verano anterior, y por más que tirase de ellas, no pudo sacarlas del mueble. Cuando se agachó, con mucho trabajo, creyó ver que la parte de atrás de las sandalias estaba empotrada en el muro. Algo mareada, se enderezó jurándose que no volvería a tocar la botella del pacharán durante el día. Fue a limpiar escaleras en zapatillas de andar por casa, y al regresar se entretuvo observando la espalda y nuca de su marido… Leer más

El dedo mágico. Por Mercedes Martín Alfaya

Tengo un dedo mágico: ¡Clik! y se enciende la luz. También sirve para llamar al ascensor y que nos lleve a casa cuando la abuela y yo venimos del parque: ¡Clik! y ya podemos subir. Mi dedo mágico consigue que se abran las puertas: ¡Clik! y suena el timbre; entonces la tita nos abre y entramos. Donde más me gusta usar mi dedo mágico es en el puesto de las chuche: el hombre me pregunta y yo le señalo lo que quiero, porque con el dedo mágico no necesitas saber cómo se llaman las cosas. Con mi dedo mágico puedo… Leer más

Amor de cuento de hadas. Por Marisol Oviaño

Miles de mujeres vibramos ayer con el beso de Iker Casillas a Sara Carbonero. Como en los cuentos de hadas, el héroe había vencido al dragón y ofrendaba su triunfo a la princesa. Todas hemos soñado alguna vez con un amor así. Algunas, incluso, lo hemos vivido. El beso de nuestro capitán me devolvió a la piel el recuerdo de besos del pasado. Besos que viven latentes en la memoria, aguardando el momento de aflorar, para recordarnos cuánto amamos y cuánto nos amaron, para hacernos suspirar. Pero, si la memoria guarda los besos, el corazón recuerda en cada latido las… Leer más