Lujuria del otoño. Por Germán Gorraiz López

Lujuria del otoño El viento desnuda la aurora y la vida se despierta extasiada en sus colores mientras los bosques viven un apasionado idilio de ocre y oro y los campos amamantan sus verdes incipientes. El aire se llena ahora de latidos del valle y lejanas cumbres se insinúan con trazos desusados, luego  un vuelo de palomas enlutará  la tibieza del cielo y la vista azuleará sin remedio su mirada. Una brisa cálida de besos inunda la hora y miles de ramas deshojan sus manos; los minutos son ahora una sucesión de jilgueros y la altura se suspende en las alas… Leer más

Agonía del estío. Por Germán Gorraiz López

Agonía del estío La hora sestea en la hamaca del mediodía y una brisa encendida dibuja inconclusas estelas de un boceto de tormenta. Imperceptiblemente, cientos de manos han desparramado un tablero de cúmulos nimbados por el azul infinito y ya la atmósfera se abochorna sin remedio y los charcos transpiran por todos sus poros… El sol enardecido arremete de nuevo contra las reminiscencias del verde e incendia los latidos de la tarde convirtiendo los campos en una amalgama de sudores y de jadeos de la sombra, pero la agonía es breve, pues densos nubarrones desandan ya sus pasos y el… Leer más

Memorias de un ascensor. Por Maria José Moreno

Mi vida ha sido un continuo bajar y subir, ja, ja, ja; nunca mejor dicho. Lo mismo estaba en el cielo, bueno, en el quinto piso para ser más exactos, con una alta dosis de omnipotencia y narcisismo, que en el mismísimo submundo de la más despreciable autoestima, es decir, en el sótano. En este sisifiano trabajo que he realizado durante más de cien años, y del que no me quejo, vaya por delante, me ha tocado lidiar con una sinfin de personas, cada una con sus cualidades y defectos, o sea, de su madre y de su padre, como… Leer más

Infinitesirrima del Galán descortés al hermano de la amada que observa desde el balcón. Por Aldo Ferrari Calderín

Hey paje, ramaje de mal paisaje, a la del lindo visaje dile que no se me raje y que presta baje, que vine en carruaje de fino plumaje a jalearle el relaje con genio brebaje. Tú, sí tú, celaje de peor paraje, avisa a la del suave ropaje que traje ambage sin nimio rebaje que no admite viraje para darle rodaje en un viaje que obvia el pasaje. Mira que atraje el coraje al postín de alto voltaje, no acepto ultraje, mejor que me agasaje si no quieres que taje del paisaje tan cariacontecido ramaje. Aldo Ferrari Calderín Leer más

Luz de primavera. Por Germán Gorraiz López

Luz de primavera El espacio se puebla de claridades desusadas y una estación aletea en las yemas de la brisa. El sol se despierta ahora en soledad y la atmósfera desempolva lentamente sus azules, mientras los mediodías dulcifican su aliento y las aguas terminan por romper su mutismo. Lenta sucesión de huellas en el cielo hacia la primavera soñada… La tierra se sabe ya embarazada en sus raíces y los campos destilan sin pausa sus pardos mientras bandadas de grullas triangulan sin interrupción la altura y latidos de nuevas voces inundan el aire. Al fin, la luz desconocida de una mañana… Leer más

Yo. Por Vicious Laterman

Ahora que no estoy te lo contaré todo. Yo era feliz cuando corría desnudo por la orilla, la cola colgando, la lengua de trapo. Yo leía los dibujos de los libros con los ojos desorbitados. Yo tiraba de la falda de mi abuela. Yo reía cuando veía a mi abuelo sonreír. Yo temblaba cuando te besé por primera vez. Yo aprendí que quererte no era fácil y que querer dolía y cegaba a partes iguales. Te diré que no te echo de menos a todas horas. Te diré que el vino ya no corre de mi cuenta. Te diré que… Leer más

Consagración del verde. Por Germán Gorraiz López

Consagración del verde Los últimos estertores de la noche agonizan en la brisa y una luz inesperada sorprende al cielo en su desnudez mientras el sol va pintando gotas al rocío y el paisaje renueva sin pausa sus tonos… Un torbellino de vencejos desvela el silencio de la hora y lejanos alimoches prestan sus blancos a la altura, mas de improviso, todo se incendia de amapolas y cientos de botones de oro se esparcen por los prados. Poco a poco, los minutos despiertan mil aromas dormidos y el campo se recrea en sus notas de frescor mientras  los más altos… Leer más