Ignorancia. Por Juana Cortés Amunarriz
Mi mujer no sabía que me habían echado de mi último trabajo y que algunas noches, cuando ella creía que me iba a la fábrica, me dejaba caer por el hotel Roxy por si a alguno de los mandamases que paraba por allí se le ocurría hacerme algún encargo que aliviara el vacío de mis miserables bolsillos. Aquel tipo de cabello lacio y trajes de raya diplomática, al que para mi sorpresa había visto cruzar el hall del hotel agarrado de la cintura de mi esposa, desconocía mi naturaleza posesiva y celosa -ni siquiera reparó en el brillo diabólico de… Leer más
