La última estación (2). Por Francisco Gragera
Son las 6,30 de la mañana de un primero de Agosto de algún año no deseado. Ana salió de casa acompañada de una amiga enfermera hacia el Hospital. Le llaman para una analítica completa. Al parecer una puñetera proteína,la muy bruja,anda despendolada por su cuerpo en busca de una habitación en donde instalarse,y sin pedir permiso. Yo estoy con un síndrome del desplome más riguroso,ya que no soporto bien los problemas de mi familia y me desangro en pensamientos tortuosos llenos de recovecos,que me martirizan sin piedad. No entiendo que en tan poco espacio de tiempo y desde la vitalidad… Leer más
