Factoría onírica. Por Miguel González Aranda

Llevo casi dos años en el «Departamento Surrealista». La verdad es que me gusta bastante el trabajo, el lugar y el ambiente. A menudo me río hasta el punto de llorar, pero también destaco que hay muchos momentos muy duros y agobiantes en los que el trabajo me agota hasta dejarme prácticamente sin ideas. Un día estaba en mi despacho, que se sitúa en la quincuagésima segunda planta del ala diecisiete de la gigante Factoría Onírica. Estaba concentrado en una importante petición de mi jefe Don Jimeno. Me faltaban cuatro remates y la historia quedaría con la calidad suficiente como… Leer más

El nuevo “Ceniciento”. Por Mercedes Martín Alfaya

Había una vez un libro que nunca había salido de la Biblioteca. Era un libro al que nadie prestaba atención. Todos los días, el pobre libro veía como los usuarios entraban en la sala, ocupaban sus mesas de estudio, consultaban otros libros, buscaban revistas, boletines, novelas, películas de préstamo y todo eso que hacen los usuarios en las Bibliotecas; pero nadie reparaba en él. Bueno sí, el bibliotecario, de vez en cuando, le empujaba el culillo para alinearlo en su estante o le cambiaba la signatura topográfica por otra más reciente y moderna. El caso es que el libro, sin… Leer más

Sueños de agua. Por Felisa Moreno Ortega

El agua que inundaba la calle arrastraba innumerables objetos que allí, fuera de su contexto habitual, se tornaban inútiles y extraños. Vio pasar una muñeca anoréxica con la pierna derecha amputada, seguida por una agenda de piel marrón hinchadas sus hojas interiores, a punto de estallar dejando escapar citas y teléfonos por doquier. La silla de plástico serigrafiada con publicidad de una conocida marca de cerveza, se balanceaba peligrosamente, amenazando con abalanzarse contra el primer obstáculo que osara cruzarse en su camino, fue un contendor de basura gris el que detuvo sus inquietudes, dejándola anclada en un rincón de la… Leer más

El asesinato de Herminia. Por Cecilia Prado

…y fue por eso que dejamos de hablarle. El asesinato de Herminia significó, por decirlo de algún modo, el colmo de la crueldad. Lo cierto es que antes que ella hubieron otros. Una larga lista de desdichados cayendo, balcón abierto, a estrellarse contra el mundo. Tuvimos que bajar todos juntos y en puntillas de pie, mientras la niña dormía, a recoger sus partes: sus bracitos de plástico partidos, su cabeza salida y con los ojos rodando quién sabe a dónde. Cuando oíamos voces, corríamos con premura detrás de los arbustos muertos de miedo y, tan pronto se iban, levantábamos el… Leer más

Un cuento surrealista: EL SÓTANO. Por Cecilia Prado

Por el cristal esmerilado de la ventana del techo, bajaba una luz lechosa y densa. Yo me preguntaba la hora exacta que sería; y, mientras tanto, un grupo de niños jugaba en el patio a la rayuela. El dilema del sótano no dejaba a nadie indiferente pero resultaba vital que incluso cuando todo estuviese ya planeado, alguien se animara a bajar los escalones. Lo irreal se sucedió un primero de mayo. La luz blanca del sol se contraponía a la oscuridad del sótano que también enceguecía aunque por motivos bien distintos: mientras que la primera adormecía y daban ganas de… Leer más

Tautina. Por Julio Cob Tortajada

Escribes como los ángeles, que de lo único que sé de ellos es de sus plumas, en las que quiero creer, al menos, en este instante. Quizá perdieron una de ellas un día de viento, y suave, se fue arrastrando meciéndose entre brumas hasta que llegó a un fecundo calvero donde alguien la recogió. Sólo la sensibilidad de una mujer pudo darse cuenta de su utilidad. Y tras mojar su punta seca con sus labios ávidos de contar, y sentada sobre una piedra, alfombrada de seco musgo, se puso a escribir sobre la palma de su mano. Eran tantas las… Leer más

El libro. Por Felisa Moreno Ortega

Se puso la chaqueta, descolgándola de la percha, dejada adrede fuera del armario para mantenerla a salvo de las arrugas ya que hacía días que éste se había convertido en un pozo sin fondo donde las prendas luchaban por hacerse un hueco. Apuró el café y dejó la taza sobre la mesita, si estuviera allí Silvia le habría regañado, pero hacia mucho tiempo que ella se marchó y Luis no se preocupaba mucho por el cuidado de la casa. Esa fue una de sus primeras pérdidas, el abandono de la mujer que le había acompañado durante más de diez años…. Leer más