Con Sentimiento. Por Alfonso Fierro
– No me quiero levantar.- – Claro que sí Periplo.- – No, no quiero Anuencia.- ¡Qué feo cuarto era ese! Todo sucio y a punto de pudrirse, quedaban pocas cosas ya. No se puede decir que estos pocos muebles decoraban el cuarto pues estaban tan rotos y feos que solo hacían el cuarto parecer más triste y oscuro de lo que ya de por si era. Un mueble que servía como escritorio (antes por qué ahora ya estaba carcomido), un ropero que no se usaba pues ya no tenían ropa que guardar, y una cama grandísima y muy vieja, con… Leer más
