El sueño del escribidor. Por María del Mar Hermoso

??   Siempre en el recuerdo se esconde la llave del futuro, pues no son nuestros hijos más que la vaga sombra de sus ancestros; lo que soñamos siendo niños es el pan de nuestros nietos; son sus palabras el eco de nuestro acento; y sus amores, el arrullo de nuestros besos. Cuando el escribidor sueña, ríe el niño, piensa el padre, y recuerda el abuelo. Y así supimos que todas las Penélopes siempre tejen su tapiz a contraverso; que un instante de  «esplendor  en la hierba»  también puede ser eterno;  que la muerte de su amante  «paró todos los relojes,   desconectó… Leer más

Incertidumbres. Por Francisco Gragera

Son las 6,30 de la mañana de un primero de Agosto de algún año.Ana salió de casa acompañada de una amiga para hacerse una biopsia en el Hospital. Su analítica no es del todo buena, ya que le han detestado una puñetera proteina que campa suelta alrrededor de la médula y puede en cualquier momento tocarle el riñón. Estoy asustado. Los que entienden de palabras inútiles, la clasifican prosaicamente como Galmapatía,!vaya putada. Soporto un largo año en ésta controvertida realidad que me ha convertido en un ser huraño, agresivo y mordaz, que no aguanta que su campañera de viaje comparta… Leer más

Contigo aprendí. Por Brisne

?“Pero aquello era distinto, parecía no haber unas reglas concretas y , por primera vez en su vida, se dio cuenta que la gente realmente disfrutaba en una fiesta” Leyendo la novela de Silvia Grijalbo no he podido evitar pensar en el amor, en el desamor, en el despecho y las cosas que hacemos por ello. No me gustaría destripar el libro, pero han de saber que es un libro de amor, de amores que llenan el aire como si love in the air fuese su banda sonora. Es un libro que habla del amor y el lujo; el amor… Leer más

Elogio del mundo rural tradicional. Por Santiago Tracón

? «Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron por nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella ventusosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío» (I. XI). Así empieza el discurso de don Quijote a los cabreros, que, por cierto, no viven en la Mancha, sino entre «altas montañas», donde hay pastores enamorados como Grisóstomo, que muere de amor por el desdén de la hermosa Marcela. Sus amigos,… Leer más

Techo de cristal. Por Carmen Posadas

? Hasta ahora me había resistido a hablar de ese dilema femenino que se ha dado en llamar el techo de cristal. Me refiero a la invisible barrera que impide que las mujeres alcancen las metas profesionales para las que están capacitadas. El carácter de invisibilidad, según leo en un texto sobre el tema, «viene dado por el hecho de que no existen leyes, ni dispositivos sociales ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación». Sin embargo, algo ocurre para que, a pesar de que el número de universitarias supera con creces el de universitarios, pese a que… Leer más

Exististe. Por Ana Mª Álvarez Barroso

?? Sé que exististe un día, un día de verano, de calor esponjoso en andenes amargos, cuando las voces eran ecos de mil presagios, vértices de un encuentro fundido en un abrazo. Sé que exististe un día de un Madrid desolado, de museos y parques, de música, teatros, tú eras hombre de piedra, yo muñeca de trapo, tú piano sin notas, yo poema en tus labios. Sé que exististe un día, pues de ese día guardo tus lejanas palabras de amor no musitado, tus marmóreas caricias, tus tardíos abrazos y un retrato borroso en el que ambos estamos sonriendo a… Leer más