Bicefalia. Por Marisol Oviaño
Mis padres cumplían los roles tradicionales: él traía el pan a la mesa y ella se encargaba de nuestra educación. Cuando yo tenía catorce años, mi madre comenzó a trabajar con mi padre; pero como la responsabilidad económica seguía recayendo sobre él, ella continuó asumiendo el papel de policía malo: era la que nos esperaba si llegábamos tarde, échame el aliento; la que nos echaba unas broncas antológicas por las malas notas y la que imponía las condenas, un mes sin salir. Mi padre, al día siguiente, se limitaba a soltarnos una de sus frases hechas sin mucho énfasis, te… Leer más
