Un día cualquiera. por Marita

Amanece y ella despierta ahí, en medio de la tierra, con sus canes, fieles compañeros. El frío no la incomoda, tampoco las miradas. De cerca, nadie se atreve a mirar. El quiltro chico le acerca la bolsa en que está el pan, ella la abre y primero los alimenta a ellos, luego rompe un pedazo de marraqueta y lo mastica con las encías y la muela que le queda. Ahí mismo, en medio de la tierra, se cambia la ropa. El hedor inunda el lugar. Coge sus pertenencias y parte rumbo a la playa. Allá se recuesta en la arena… Leer más

Sin apuro. por Marita

Al fin había llegado, la tenía esperando horas. Qué se creía el desgraciado, sin avisarle y más encima jactándose de sus aventuritas. No se atrevía ni a reclamarle, si lo hacía, el combo en la espalda o en el estómago, era inevitable. Ahí, de maricón, donde no se notara, donde nadie lo viera. Una vez le pegó en la cara y la tuvo que dejar encerrada toda la semana, los niños donde la madre. Se levantó la pobre torpe a buscar la cartera y él le pregunta dónde va. «A la casa de la Ceci, contigo, pues…» Que él no… Leer más

Muerto. por Marita

Lo mataron, sin siquiera arrugarse, les importó un reverendo cuesco y lo asesinaron. Se metieron por la cueva el montón de años que los cobijó, los abrigó, los protegió, los acunó incluso… Fue, por casi un siglo, el mudo testigo de romances, rupturas, concepciones, largas y terribles confesiones, juegos infantiles y otros no tanto. Abogó por las pequeñas, defendió a los perritos, salvó miles de gatos. Con orgullo, veía cómo, generación tras generación, se le acercaban y le contaban sus cosas, era el soporte, el hombro, el único amigo, el más amigo. Sólo él sabía escuchar. Acogió a cuanta cosa… Leer más

LA NATURALEZA DE LA MUJER Por Magda Guarido

Ella sirvió la cena como cada día. Él, en silencio probó el manjar y le sonrió. Finalizada la cena y sin mediar palabra se levantó, cogió un libro y sentado en su lugar preferido se sumergió en la lectura. Tras un par de horas de lectura se le cerraron los ojos y quedó dormido. Se despertó a orillas de un río, sus aguas cristalinas jugaban con los reflejos del sol y dejaban que las hojas de los árboles bailaran al compás de sus oleajes. Miró a la derecha y después a su izquierda, no vio a nadie y en cambio… Leer más

DIARIO ANTES DE MORIR. Por Ketsya

Tenía constancia de que la hora había llegado, era inevitable no pensar que mañana ya no podría ver el sol. Mi cuerpo se marchitaba como las flores en invierno. Lo había estado haciendo lentamentedurante diez largos años. Al principio decían que solo sería un añocorto de sufrimiento y dolor. Pero hoy maldigo a aquel medico que encontró el antídoto para alargar la vida, o no. Puedo pensar que he disfrutado más de mis nietos, que vi nacer a Natalia y que pude ser la madrina de la boda de Clara, mi hija pequeña. También me siento orgullosa de Carlos, mi… Leer más