Un día cualquiera. por Marita
Amanece y ella despierta ahí, en medio de la tierra, con sus canes, fieles compañeros. El frío no la incomoda, tampoco las miradas. De cerca, nadie se atreve a mirar. El quiltro chico le acerca la bolsa en que está el pan, ella la abre y primero los alimenta a ellos, luego rompe un pedazo de marraqueta y lo mastica con las encías y la muela que le queda. Ahí mismo, en medio de la tierra, se cambia la ropa. El hedor inunda el lugar. Coge sus pertenencias y parte rumbo a la playa. Allá se recuesta en la arena… Leer más
