Cita prohibida. Por Ketsya.

Salía a media noche, conducía hacia el bar de siempre. A esa hora en la que los trabajadores dejan la jornada, bien pagada o no. La lluvia débil humedecía el cristal del autocar y hacía chirriar la goma de las ruedas en cada curva y en cada esquina de la ciudad. Había quedado con Mario, hacía unas horas que nos habíamos visto en Central Park ydecidimos quedar para concretar algunos asuntos de negocios. Decía que tenía algo importante que contarme y viniendo de Mario no me sorprendía en absoluto. Siempre tenía algo importante o interesante que contar una noche de… Leer más

Ojalá todo los tréboles tuvieran cuatro pétalos. Por Cristina Flantains

-Ojalá todo los tréboles tuvieran cuatro pétalos. La mirada prendida en el verdor de los cuatro pétalos. De los ojos llenos se desprende a cada parpadeo la luz. Ojalá la vida no fuese deseo y la luz implicase siempre entendimiento. Ojalá los ojos indagando en el verdor de esos cuatro pétalos no se desbordara en anhelos y que cada palabra que pronunciaras estuviera libre de incertidumbre. Que la lluvia no fuera inclemencia limitándose, solo, a amamantar la tierra, que el frío no fuera devastador y supusiese, tan solo, una tregua, que la oscuridad en la noche soportase únicamente el descanso,… Leer más

Otra vez más. Por Ketsya

Era la misma hora, el sol caía sobre los tejados de Toledo. Ni un segundo más, ni uno menos, ni un minuto adelantado y mucho menos atrasado. Sonaba nuestras canción, la canción que siempre me dedicaba a las misma hora. Cuando me lo dijiste me parecía casi imposible que hubieras exigido a aquel programa de radio contemporáneo que pusieran nuestra canción a las 8:00,03 de la tarde. Sonaba la canción y yo la tarareaba en voz baja, mientras tu tocabas cada nota acompañando el dulce silbar de los violines, como si de un concierto se tratara. Aquella tarde, antes de… Leer más

LA VOYEUR. Por Marita

Llegué a mi casa agotada. Había trabajado todo el santo día, tuve que verle la cara a miles de personas y ninguna agradable, puras caras aburridas, enfermas, dolientes, magulladas, agonizantes. Debí saber que la enfermería sería así. Debí adivinarlo, como debí adivinar lo que pasaría esa noche. Herví una salchicha y la puse en la mitad de una marraqueta con harta mayonesa y tomate. Estaba empezando a comer este singular choripan con un vaso de leche y me preparaba a acostarme cuando ví en la ventana de al lado a mi vecino mirándose al espejo. El es muy guapo, tiene… Leer más

THIS SIDE WE CALL VORÁGINE». Por Pablo Serrano Almunia

La verdad suele ser simple, no así los hechos. Trataré de narrar los hechos como si fueran la verdad. (Es decir, como si fueran simples). Entré en un bar cualquiera y me senté a la barra. Pedí un café o dos y entonces entró el compadre. Sería un poco más alto que yo, supongo que algo en su pinta me disgustó. Tengo la mala, perniciosa y persistente costumbre de andar mirando a los lados, y el tipo debió notarlo. La verdad es que las camareras reclamaban más mi atención, por razones que sería prolijo especificar, sin embargo, mi adversario pareció… Leer más

Preguntas y mas preguntas. Por Ketsya

– ¿Miras? – Está lejos – ¿Piensas? – En sueños – ¿Sueñas? – Pensamientos inalcanzables – ¿Los quieres? – No – ¿Por qué? – Dejarían de ser sueños – ¿Vives? – Eso parece – ¿Quieres terminar con esto? – Si, pero no – ¿Por qué? – No soy tan cobarde como tu – ¿Qué quieren? – Que no sea yo – ¿Qué hace? – Me ignora – ¿Qué harás? – Seguir luchando… Leer más

Una niña y su perro – MARITA

Al llegar del colegio, ahí está el quiltrito, esperándola, feliz y le mueve la cola y le lame las piernas y se le tira encima y ella lo abraza y retribuye todo el cariño que el animal le da. Durante dos días la niña no llega a la misma hora, llega muy tarde. Qué sabrá el perro, quizá si piensa en qué andará. Fielmente, en la vereda, espera hasta la hora en que aparezca la ama. Pasan los meses y la niña va desapareciendo cada vez más. Se dará cuenta él que está enamorada? De alguna manera él nota menos… Leer más