Cita prohibida. Por Ketsya.
Salía a media noche, conducía hacia el bar de siempre. A esa hora en la que los trabajadores dejan la jornada, bien pagada o no. La lluvia débil humedecía el cristal del autocar y hacía chirriar la goma de las ruedas en cada curva y en cada esquina de la ciudad. Había quedado con Mario, hacía unas horas que nos habíamos visto en Central Park ydecidimos quedar para concretar algunos asuntos de negocios. Decía que tenía algo importante que contarme y viniendo de Mario no me sorprendía en absoluto. Siempre tenía algo importante o interesante que contar una noche de… Leer más
