LA BESTIA. Por Ginés Aniorte
LA BESTIA No desvelas su imagen si la miras, y aunque escrutes el fondo de sus ojos no habrás de percibir un sólo signo que dibuje algún rasgo de la bestia. Se oculta entre los días, y en lo oscuro adivinas la suma de los rostros que abraza tu memoria. Su mirada es muy cándida y parece que salva del peligro que supone enfrentarse con el mundo, pero luego descubres que no es cierto, y que lleva veneno en su saliva: cuídate de besarla en un descuido. Es la amiga que un día te traiciona, e, insolente, nos nombra si… Leer más
