Querida mama. Por ISIDRO R. AYESTARAN
Hola, mamá: Hace tiempo que no hablamos, lo sé. Hace mucho que creaste esta absurda barrera infranqueable entre tú y yo. Hace tanto, mamá… Nos hemos convertido en sombras proyectadas en una pared, en el mejor sinónimo del silencio y en un constante nudo en la garganta y el corazón. Me enamoré, mamá. Y lo hice a conciencia sin pararme a pensar en las consecuencias que podría traernos a nosotras dos. Caí en sus brazos y me rendí ante la felicidad que me proporcionaba estar con él… Por vez primera, mamá, un hombre me hacía olvidar que fui inmensamente infeliz… Leer más
