A TRAVES DE UN ESPEJO ROTO. Por Isidro R. Ayestarán

Allí se encuentra, oculto entre las bambalinas y las candilejas, aguardando pacientemente ser el destinatario exclusivo de unos aplausos de los que aún no es del todo merecedor; anhelando una atención sincera por parte de un público que aún desconoce el arte que desprende por todos los poros de su piel. Allí permanece, oculto entre las luces de un camerino compartido; ensayando su número y su pauta a desarrollar sobre el escenario. Y mientras, él ahoga en silencios acentuados el enorme deseo por establecerse de manera perenne bajo las luces de colores de la tarima central del local. Sabe que… Leer más

Ella, la que NO puede con el mundo. Por Brujapiruja

La primera vez que miró a su alrededor descubrió un mundo incomprensible, acelerado, demasiado bullicioso y complejo para su delicada sensibilidad. Tomó algunas decisiones intuyendo y comprendió la fatiga de la desilusión y el cansancio de ordenar el caos ajeno escrito en las rocas de la prehistoria. Desde entonces decide ateniéndose a lo escrito y lo aprendido de sus mayores sin buscar demasiadas explicaciones, con tantas dudas, que pasa periodos de agotamiento depresivo insoportables. Vive lo que le ha tocado en la feria del reparto con honestidad, su honestidad personal, que cubre las expectativas que se esperan de ella. Con… Leer más

Electrones. De Carlos Marzal

AUTOR: Carlos Marzal “Carlos Marzal es un poeta con “sitio”, como los buenos toreros, que para dar emoción invaden los terrenos del toro, “cargan la suerte”. Cuando la aventura del hombre (como concepto) entra en su jurisdicción, la templa, le da salida y la deja colocada para el siguiente muletazo, siempre con ganancia de terrenos. No se limita a la trampa de robarle el primer tiempo, un muñecazo para vaciar la embestida. Cita de lejos, dejándose ver, ofreciendo el pecho cuando viene arrancado, una vez afirmado en ese terreno, adelanta la muleta y espera que el toro de los afectos… Leer más

ZOOFABULA. Por Mauro Gonzalez Quarti

La langosta creyó caer entre amuletos ciegos. Allí el destierro fue fortuito para su placer, que aun enloquecía entre la margaza de la lluvia. La maleza déspota, lo dejaba entre altivo y distante cual crimen del vuelos secos y rasantes. Las antenas abrían su lánguido pensar. Su evolución cultivaba anchas praderas en el interior, de un caparazón forjado a lo largo de sus saltos. Valga la pena el vibrar de entre insectos que concurren a su encuentro: La mosca incesante zumba para no callar. La hormiga distraída, acarrea una hoja que resguarda su paso incisivo, sobre el fango seco y… Leer más