miagustinatuagustinasuagustina. Por Yolanda Sáez de Tejada

A Gustavo Duch, por luchar con su palabra y revolverme las entrañas. Ella es la raiz cuadrada de nueve: tres. Ella, también, es la raiz asfixiada de sus hijos y de su marido, de la mujer que cuida cada día y de la madre que dejó en Guatemala. (También se dejó un segmento herido del corazón. Tan necesario ahora…) Ella es el enigma con solución perfecta para este pais. Sí, para ti, para ellos, para mí… Son las cinco de la mañana y Agustina se levanta para forjar (con sus besos) la comida para la familia que alumbró. A las… Leer más

Viuda. Por Espido Freire

Desde hace mucho tiempo siento que me importan cada vez menos los libros. No me refiero, obviamente, a mis libros como lectora: me moriría como una planta sin agua sin la lectura de los clásicos, de los nuevos, de los que anuncian maneras originales de afrontar historias. Sin embargo, como autora me preocupa cada vez más que la palabra y las tramas se transmitan de otra manera. Quien siente la literatura, y sabe que no sólo hablamos de páginas impresas, sino también de símbolos, de la herencia de otras mil historias antiguas, sabe que el libro no es sino un… Leer más

La herencia de Eszter. Por Brisne

Quizá no lo sepas todavía, pero ahora te vas a enterar de que aparte de las leyes morales hay otras, igual de poderosas, igual de válidas. ¿Cómo decirte?… ¿Lo sospechas ya? La gente corriente no es consciente de ello. Pero tú tienes que enterarte de que a las personas no solamente las atan las palabras, los juramentos y las promesas; y que ni siquiera son los sentimientos y las simpatías los que rigen las relaciones humanas. Hay algo diferente, una ley más severa, más dura, que determina si dos personas están ligadas o no… Esa ley fue la que estableció… Leer más

EL DIOS ZEUS . Por Julio Cob Tortajada

Como siempre, cuando pasa el tórrido verano, y ya en los días septembrinos la naturaleza se ensaña con la Comunidad Valenciana. Es cuando se presenta en forma de gota fría y deja caer su manto no para protegernos de los invernales días que se acercan, sino para que alarmados por su crueldad, clamemos al cielo para que se aleje y se olvide de nosotros. Y es que el dios Zeus, allá en las alturas, con sus ojos cegados entre tanto lagrimeo y haciendo oídos sordos, ignora que a nuestro milenario Tribunal de las Aguas le han juzgado en Abu Dhabi…. Leer más

Las personas ´chupaluz´. Por Mercedes Martín Alfaya

Dicen que hay gente chupaluz; gente que te roba la energía…; que te apaga, vamos. Hoy, tuve un día gris; me refiero a que las nubes se adueñaron del cielo y faltó claridad. También el gris nos ayuda a expresar estados de ánimo: “Tengo un día gris”; o a definir a alguien que consideramos frío, indeciso, ausente…: “Es una persona gris”. A raíz de estas disertaciones con las que me entretengo en los días grises, me ha surgido el tema de lo que califico como personas-chupaluz; que no las llamo “personas-nubes” ni «personas-grises», porque sí que brillan algunas veces; cuando… Leer más

loslunes. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy es lunes. De niña, nunca me gustaron los lunes. De joven, tampoco. De adulta, los lunes me restregaban su amenidad en las entrañas. Me gritaban —con esa cadencia de calendario recién parido— hola, jodida currante, ya estoy aquí… De mayor (bueno, cuando era abuelilla), comenzaron a gustarme los lunes… Cuando aparecían por la mañana, yo los esperaba en pelotas y los estrangulaba para disolverlos con el anticoagulante que me chutaba. Y mezclaba las dos cosas juntas (el lunes y el sintrón) con el café prohibido que me tomaba para desayunar. Cuando fallecí, lo hice en lunes. Y lo mejor,… Leer más

Mi Gran Momento De Éxito. Por Enrique Arias Vega

La culpa fue mía por haber llegado con el tiempo justo. Un tipo agitado y neurótico me cogió del brazo en cuanto me vio llegar. “Hay una larga cola de gente esperando para que les firme libros”, me dijo, mientras me llevaba en volandas a una mesa repleta de ejemplares. No tuve tiempo de ver más, obnubilado por la prisa y por el halago a mi vanidad. Jamás había imaginado que mi obra sobre la aceleración de protones iba a tener semejante éxito. Me puse a firmar libros como loco. Una mujer mayor vino incluso con varios volúmenes: “Éste, para… Leer más