La ciudad de los payasos. Por Bernarda Enriquez
En medio de un pasillo frio, perfumado con formol y cloro. bajo las viejas lámparas deslumbrantes que destellaban desprecio, se escucho un grito angustioso, detrás de una jadeante respiración resignada, nacía el tercer hijo de una mujer sola, con sus diminutas alas casi inexistentes que en el momento preciso, no le salvarían la vida y su carita de anciano inocente, que en el futuro no llegaría a tener, se retorcía entre las seguras manos del medico, su palpitante corazón se traslucía detrás de la delgadísima piel de durazno, cálida y sensible. sintiendo ella una gran desolación al verse sometida al… Leer más
