El fin de una porción de tarta. Por Agustín Serrano Serrano

Creo recordar haberte contado ya esa historia, pequeña. En el avión no dejaba de oír la voz de tu abuela…’’Te vas al culo del mundo. Al país más pobre de todos. ¿Es que no hay chicas en los chat de España?’’…Y yo respondí que ninguna como ella. Ninguna como Theresa, mi negrita de Puerto Príncipe. Llegué al hotel Montana al anochecer. En la cena, el camarero era cubano, con lo que, gracias al idioma, supe cosas para poder orientarme al día siguiente. Ricardo, que así se llamaba y que no olvido, me invitó a una porción de tarta de vainilla…. Leer más

El Manifiesto, los derechos y el mercado (I). Por David Soler Freixas

Convirtiendo un «problema» en una oportunidad. Este post forma parte de una serie sobre los cambios que Internet, las redes y el Social Media están ejerciendo sobre los hábitos de consumo y los modelos de negocio y especialmente sobre los que tienen que ver con creación cultural. Tengo que agradecer  a Benet M. Marcos que me invitó, a partir de una discusión abierta en Facebook, a reflexionar y a escribir sobre este tema que a ambos nos apasiona.  He dejado pasar un tiempo para hablar sobre el asunto del Manifiesto, los internautas y los derechos de autor. Aunque creo que… Leer más

La perla entre la ropa sucia… Por Mercedes Martín Alfaya

Todavía no sabe en qué océano o desierto aterrizará y, sin embargo, Samuel quiere vivir. Esta mañana, mientras disfrutaba de la alfombra de edificios y jardines que va desde mi terraza al mar, me acordé de las sabias palabras de un amigo: “Hay que levantarse cada día buscando la perla que la vida nos regala, escondida entre la ropa sucia”. Hoy, encontré esta imagen en mi carpeta. La descubrí un día por casualidad; cuando la casualidad me lanzó una cuerda inesperada, mostrándome el milagro de la vida. Venimos al mundo solos, provistos de un equipaje tan complejo como mágico. Y… Leer más

La soledad. Por Almudena Aibar Hidalgo

La soledad es una sed que no se puede saciar con cualquier agua. No sirve de nada intentar distraerla o engañarla. La soledad no se deja manipular, no está dispuesta a aceptar sucedáneos, ni compromisos a medias, ni soluciones desesperadas, ni mentiras piadosas, o amantes enmascarados. Puedes engañarte a ti mismo o incluso a los demás, por un breve lapsus de tiempo, pero ella volverá a presionar tu pecho. Al amanecer, un nudo en la garganta no te permitirá gritar a los cuatro vientos que necesitas a alguien en quien creer, en quien poder confiar, en quien refugiarte, a alguien… Leer más

Las cuentas de la memoria. Por María Dolores Almeyda

Me quedan algunas cartas que escribir y hacer algunas confesiones que retuve por miedo o avaricia de no dar estando a tiempo. Puede ser que solicite algún perdón, que espere una disculpa o que haga alguna que otra aclaración Para dejar todas mis cuentas claras. A mí tal vez me tengan que justificar algún olvido, razonarme los motivos de todos los silencios o seguir con prudencia silenciando el descuido, la omisión. Pero todo cuanto deben lo borré de mis libros Y no queda constancia de la deuda. Que nadie tenga prisa por devolver los besos, Por llenar el vacío que… Leer más

Orlando. Por Brisne

Qué es el amor, qué la amistad, qué la verdad? Orlando nos cuenta la historia de una persona durante mucho tiempo, cuatrocientos años. Orlando nace varón y se trasmuta de modo milagroso en mujer viviendo muchisimo tiempo. Pero eso nada importa, los siglos, la trasmutación nada hacen mella en Orlando. Eso hace que su lectura sea complicado. Son El/Ella y sus pensamientos. No se decir si me gustó o no. Sé que en ha dejado alguna huella en mí. Sobre todo en el alma literaria que lo impregna todo. La fama no importa tanto como el hecho de escribir y… Leer más

El paraguas y la señora. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Llueve. No mucho, pero no tengo paraguas, llueve bastante… Mi pelo (a veces infranqueable), comienza a inundarse y veo a una señora con un precioso paraguas rojo delante de mí. Calculo lo que me queda por terminar la calle y, decido alcanzarla. Perdone señora, ¿le importa que viva durante el trayecto de esta calle bajo su paraguas, es decir, a su lado y compartiendo el mismo aire sin lluvia? Ella grita. Y yo, asustada, miro para detrás pensando que alguien nos quiere robar el bolso. No hay nadie. Como no habla (la señora) insisto: si quiere, puedo llevar yo el… Leer más