Niños feroces. Por Brisne

«Nada temía, porque tampoco tenía de la guerra otra oportunidad de ir a devolver el golpe y la visita que el comunismo soviético les había hecho a los suyos poco antes. Era joven, se sentía invulnerable, y si por un azar caía, pues se iría, como decía la canción, y nada habría que llorar ni lamentar. Llorando y lamentandose había estado hasta entonces. Ahora podía empezar la lucha, la vida» Enfrentarse a Niños feroces es sencillo y complicado. Sencillo porque es un libro de lectura rápida en el que un profesor de un taller literario le cede una historia fascinante… Leer más

De bronce y sueños. Por Juan A Galisteo Luque

Campanas, ¡latid al viento! !Latid al viento, campanas! que no quiero despertarme tan triste por la mañana. Un viento frío se extiende como hielo a mis espaldas y quiero sentiros cerca, antes de que alumbre el alba. Vosotras, mis compañeras, que sois mi dicha y semblanza, ¡no quiero que estéis dormidas! ¡no quiero que estéis calladas! ¡Latid ansiosas al aire! Al viento, ¡latid campanas! con esa inmensa alegría que acaricia la nostalgia. Sois, como pájaros vivos que duermen bajo las ramas y que al albor se despiertan con ansia y dicha temprana. Yo quiero que hagáis vibrar los vidrios de… Leer más

Una de espías.Por Maria José Moreno

Una estrella fugaz le iluminó su mente. El episodio que contemplaba, sin demasiada atención, de la serie CSI se lo puso en bandeja. Se levantó y con rapidez se dirigió al despacho. –¿Dónde vas? –preguntó su mujer. –Voy a buscar una cosa en internet que olvidé mirar esta tarde en la oficina y que necesito para mañana. La mujer, medio adormilada en el sillón, le recriminó que cada vez estuviera más enganchado a internet. Abrió el ordenador y buscó Tiendas de espías. Al instante obtuvo páginas y páginas. Ticó en la primera: tiendadeespias.com. Los ojos le bailaban al comprobar la… Leer más

Sólo el acero. De Richard Morgan

El libro ¿Qué es de los héroes cuando las guerras terminan? Para Ringil Ojos de Ángel, la posguerra han sido largos años exiliado, ganándose el pan con el relato de sus hazañas mientras su espada, la legendaria Críacuervos, cuelga olvidada sobre la chimenea. Para Egar el Matadragones, el triunfal retorno a las estepas como señor de su clan nómada está marcado por la nostalgia que siente por los tiempos felices pasados como mercenario en el civilizado Imperio. Y en ese mismo Imperio, la mestiza Archeth, dejada atrás por su raza desaparecida, sirve al emperador e intenta en vano mantener en… Leer más

Para que no me olvides. Por Marcelo Galliano

Yo te ruego mujer ahora que es tarde, que poco queda de la luz del día, que no olvides jamás a este cobarde que mucho intentó amarte y no sabía. Yo te pido por Dios que de estas penas de esta sombra que fuimos, compartida, guardes al menos una vieja herida con vestigio de sangre de mi venas. No me olvides mujer, protege al menos la huella vana que dejé en tus senos aunque ya a mi dolor nada le creas. Y así seré quizá un recuerdo bueno, como un diamante que se hundió en el sieno: valioso al fin……. Leer más

Sant Jordi 2012. Por Juan Carlos Cubeiro

El día del libro y de la rosa, que homenajea a los dos más grandes de la literatura, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Me encanta esta jornada tan civilizada, con las calles llenas de libros y las personas regalando rosas… ¡Qué preciosa tradición! Otros años he estado en Barcelona firmando libros (no en esta ocasión); en esta he venido a trabajar por la tarde y volverme a Madrid. He tomado el AVE a Barcelona (aunque Sant Jordi se celebra, especialmente en la ciudad condal, es día laborable). Tengo una serie de libros para leer estos días, empezando por Cada… Leer más

La Señora de la Perrita. Por Manuel de Mágina

A Antonina y Paqui Había un efecto extraño en la luz de Gardo. Lo había notado nada más salir por la mañana. Hacía que las cosas se vieran con una nitidez desacostumbrada, como si estuvieran muy limpias. Sabía, por la experiencia de los años, que las cosas no eran así. Gardo no era una ciudad más sucia o contaminada que las demás pero tampoco más limpia y, mucho menos, limpia hasta el extremo de que las cosas se vieran con aquella nitidez. Se sorprendió de ello nada más salir a la calle, en el gesto de soltar la puerta a… Leer más