Ojos, tuercas y tornillos. Por Ángeles Nava Martínez

Hago caso de los pájaros, del silencio, de la noche despintada, del rumbo aquel que me traiciona. Aún conservo la mirada despierta, los ojos con esa disposición arrebatada de los demás. En mi bolsillo guardo los sonidos que son como llaves, tuercas, tornillos, rondanas; las palabras que son como nube, color de atardecer, flores amarillas. Sé que el hilo trabaja para alguien, que no son de seda sus guantes, que los espacios entre letras también le hablan a uno, que de vez en cuando siento un hambre … Veo debajo de las suelas las trampas, los lechos donde me empeño… Leer más

Intenciones (Para cuando no haya tiempo). Por María Dolores Almeyda

Levantarse temprano, como antes, despertar a los trinos, husmear en los nidos de cigüeñas y correr tras el viento, a ras del viento, persiguiendo estrellas en un campo sembrado de patatas. Sonreír tal vez por vez primera durante el día y tomar un café negro y bien cargado rebosante de aroma y en la única compañía de una sombra amistosa. Sonreír tal vez por vez primera durante el día y tomar un café negro y bien cargado rebosante de aroma y en la única compañía de una sombra amistosa. Duplicar los deseos, por si acaso… Me llevarás de la mano… Leer más

Historia de amor. Por Mónica Álvarez Lama

Guardo las fotografías de un amor que no fue un aborto violáceo en medio de la bruma como si fuera poco la tenue cicatriz de un viejo despilfarro los desechos malolientes de un claro desengaño callado y sin publicidad en cuadernos amarillos una historia lejana en grafemas violentos con puntos y comas signos de interrogación angustia y lágrimas un deseo de matar la fría indiferencia el rostro pertinaz de un adiós sin retorno firme mandato de una férrea voluntad cuando nada es posible cuando se cierra una puerta y el amor se nos escapa como si fuera un ladrón. Mónica… Leer más

Caricias. Por Isabel Muñoz Vázquez

– ¿Qué le dijiste entonces? – Que me tocara la espalda. Que me acariciara. – Y… ¿Qué sentiste? Vamos, cuéntame, qué pasó. – Pues… no sé si sabría explicarlo fue tan… es difícil no creas. Como cuando descubres esas chuche tan inolvidable y dulce, esponjosa, con fresa por dentro y bañada en chocolate, no… no fue solo eso. Cómo cuando te dejan probar por primera vez la coca-cola y el sabor te engancha para siempre y… no, creo que tampoco es exactamente eso, hay… algo más. – ¿Qué, qué hay más? – Como el olor a café recién hecho por… Leer más

Dos hombres y un sombrero. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Hoy os quiero leer un poema muy especial, es una historia que seguro que muchos conocemos y que viví un día de invierno en la playa. Porque ¿alguien no conoce a una persona que se haya quedado sola y que su edad le haga pensar que ya no merece la pena vivir? Hoy os queremos invitar desde este poema a que, si tenéis cerca a alguien así, que paréis un poco el tiempo y le dediquéis una sonrisa o, tampoco nos cuesta tanto, le preguntéis si necesita alguna ayuda… Para Paco, que esa mañana paseaba con sus recuerdos Estoy sentada… Leer más

Nuevo espectáculo. Por Isidro R. Ayestarán

El próximo 5 de marzo, a las 21.30 horas, ISIDRO R. AYESTARÁN presentará su renovado CABARET de los SUEÑOS en el Café Doble Arte (c/Magallanes, 27 – Santander). Un nuevo espectáculo que combina el teatro con la poesía más comprometida, y donde, al ritmo de las músicas de Henry Mancini, Clint Eastwood, Enya, Bruce Springsteen y Anton Karas entre otros, el rapsoda irá desgranando algunos de los mejores fragmentos de su libro EL CABARET DE LOS SUEÑOS NOCTURNOS, en un show íntimo que será un homenaje a los solitarios románticos del cine, los poetas bohemios y el mundo de la… Leer más

Preliminares. Por María Dolores Almeyda

  Alberto se miró en el espejo colgado de la pared del cuarto de baño. Se lavó los dientes y se enjuagó con precisión y fuerza.  Abrió la boca comprobando que sus dientes estaban bien limpios,  acercó la cara al cristal y  detuvo el dedo índice cerca del ojo derecho, por encima del pómulo, y estiró la piel hacia abajo descorriendo las arrugas. Se mojó con saliva el dedo corazón y restregó con él varias veces las cejas rebeldes que seguían creciendo hacia arriba desobedeciendo la ley de la gravedad imperante para los otros elementos de su cuerpo. Volcó vaho… Leer más