Yo, como realidad. Por Bernarda Enriquez

Enajenada en mi misma, sentada en un oscuro rincón polvoriento, con los ojos hundidos y patético semblante, trato de acallar mi naturaleza. Con brutalidad le he cercenado las alas, pero sigue volando, arrullando a la soledad con sus quejidos, hablando con los cuerpos ausentes, sollozando lagrimas secas, sin comprender mi sórdida esencia, huérfana de juicio. Buscando entre la macilenta realidad, fragmentos de cordura, que se adhieran a mi existencia, y le den sosiego a mi alma torturada. Rogando amparo, me doy cuenta que, en el jardín de la incomprensión, solo crecen flores marchitas, con agrietadas hojas y olores muertos. Dame… Leer más

La paz de Atila. Por Mari Cruz Agüera

Tus ojos cimbreaban mi cintura y yo me imaginaba que tus manos llegarían también a conmoverme, que explorarías cuanto soy y habito. Inventé que arrasabas las excusas asaltando mis hombros por la espalda, que pulsabas tus huellas primitivas en cada espacio de mi piel intacto, que inundabas con savia de tu boca la aridez más profunda de mi vientre. Te imaginaba exhausto ante el cadáver -la cáscara que queda del deseo- más fiero, más vital, aún más hombre. Pero nunca supuse tu renuncia, tu miedo a conquistar un territorio tan rendido de amor, tan accesible. Mari Cruz Agüera Leer más

Carta de amor. Por Mar Solana

SARAH                                                                                 Berlín, 18 de abril de 2008 Amada esposa: He prescindido del adjetivo posesivo “mi” pues nunca te sentí como una propiedad. Leí en mi pequeño y vetusto diccionario que el “mi” delante de otra palabra no expresa necesariamente posesión, sino cariño. Con todo, tengo mis razones para omitirlo. Primero, porque tú ya vuelas libre de toda ligadura terrenal hace mucho tiempo. Segundo, porque pronto abordaré mi último viaje para encontrarme contigo… Desde que decidí unir mi vida a tu recuerdo, encadenar mi alma a tu memoria arrebatada por las garras de aquel infausto demonio, fui consciente de lo… Leer más

El viejo y el mar. Por Brisne

  «Pero el hombre no está hecho para la derrota -dijo- Un hombre puede ser destruído pero no derrotado». Un viejo frente al mar. Por lazarillo un joven que cuida de sus huesos y su comida. Santiago, el joven compasivo que hace un tiempo fue quién le llevaba el aparejo y aprendía su oficio. Pero al viejo le ha abandonado la suerte. Ya no encuentra peces, está solo. Emprende la última aventura en busca de su Moby Dick particular, y caray…. ¿saben? es capaz de cazar a la gran ballena, aunque algo te dice cuando lees que la fortuna de… Leer más

Poema para buscar un beso. Por Juan Ballester

Amor, si yo pudiera contar en un soneto el color de tu risa o el brillo de tus manos, si pudiera esta tarde recubierta de ausencia definir la agonía que recorre mi entraña; si pudiera ser árbol, si pudiera ser ángel, un ave mensajera de tu nombre lejano, si pudiera encontrar una luz que me alumbre o un beso de tus labios donde apagar mi sed; amor, pero es tan largo el camino que lleva hasta tu voz, tu piel, hasta tu flor radiante, que me pierdo en las sombras de mi propio silencio, que me quemo en el fuego… Leer más

Cualquier dia de abril. Por María Dolores Almeyda

  Perdonen mi intromisión, mi fantasía. Perdónenme, rapsodas, líricos rimadores De versos imposibles, trovadores de limpia poesía, Perdónenme esta afrenta sin rubores. Yo no soy Benedetti, lo confieso. Ni Quevedo ni Lorca ni Neruda. De poetas hablando, hablando en verso, Sólo soy una rima contrahecha, fugaz y testaruda. Pero desde mis límites inciertos, Más allá de los lindes que nunca me tuve permitido, Soslayando lo vano y lo pueril, Atreviéndome a jugar con lo prohibido, Me siento aquí  a escribir… –y cuento las mujeres que han muerto  sin poder hacer nada  por ellas y me duelen como si fueran yo,… Leer más