En un poema perdido. Por Ana Muela Sopeña

Dentro de las palabras hay cálices de significados aún por descubrir. Revelación que espera a la revelación escondida en el tiempo de la rosa… Un código de niebla en el espacio que nos permite ser algo más libres. En lo profundo del lenguaje hay otras realidades esperando que las hagamos danza. Hay diccionarios amparados en el mundo, otros residen en ReAlEs AcAdEmIaS, pero también existen diccionarios en el fondo del agua, en el canto del pájaro errabundo o en un poema perdido que olvidó su prisión durante el sueño… Ana Muela Sopeña Blog de la autora Leer más

Puzzles. Por Anita Noire

  “Sólo una vez en la vida te encuentras a una persona que encaja a la perfección contigo. Cuando encuentres a la que encaja, agárrate a ella y no te importe lo que haya hecho en el pasado. Nada de eso importa. Agárrate, es lo único que importa”.   Este fragmento pertenece a la novela de Michael Connelly “El último coyote”.   __________________________   La primera vez que lo leí me pareció algo realmente bello, muy romántico y rotundamente falso. Hoy, releo el fragmento, me sigue pareciendo literariamente bello y terriblemente falso. El mito del amor romántico ha hecho tanto… Leer más

Los fieles servicios. Por Marcelo Galliano

-Te podés sentar, si querés. Ordóñez lo tomó como una orden, una de las tantas órdenes cumplidas en tres décadas y media, y se fue acomodando lentamente en la silla, apoyando una mano en el escritorio, enfriándose la punta de los dedos en el vidrio de la superficie. Decenas, tal vez miles habían sido sus visitas a ese lugar que hoy lucía lento, aquietado, como si los muebles, los cuadros y hasta los relojes mantuvieran una rara expectación a la charla por suceder. Don Alsina abrió la caja dejando escapar el olor a tabaco, ofreciendo sin hablar; Ordóñez negó con… Leer más

La boda de NIna. Por Katherine Contreras Vanegas

Nina despertó sintiéndose la mujer más feliz del mundo, la más hermosa, no le dolía el cuerpo como llego a dolerle el alma, se sintió más fuerte que nunca y lo único que pasaba por su cabeza era lo hermosa que luciría en su vestido blanco, en el tiempo que soñó ir del brazo de su padre caminando por el ancho pasillo de la iglesia de su pueblo. Por un instante aparto su mirada del espejo y camino hacia la ventana para ver que mucha gente llegaba hasta su casa, conocidos y desconocidos, seguramente amigos de sus padres o familiares… Leer más

Quisiera. Por Mirtha Rodríguez

Quisiera ser… un pájaro! Y a las estrellas, poder llegar Y poder saber, por ellas Cada uno, de los secretos Que guardan, en su mirar. Quisiera ser… un pez! Y al fondo de la mar, llegar… Para conocer los tesoros Que mudos, allí, perduran Por siempre, en la eternidad. Quisiera ser… un ángel! Y a todos, poder llevar Caricias, para su alma Que en mi corazón, guardo Y a todos, quiero donar. Mirtha Rodríguez Argentina Leer más

Golondrina ausente. Por Juan A Galisteo Luque

Golondrina de trémulas alas, que al comienzo de la primavera, vuelves llena de dicha y primores, extendiendo tus alas de seda, ¡no me olvides! ¡te estoy esperando! que mi vida no es una quimera, y, deseo de nuevo besarte, mi elegante y fugaz compañera. Desde allí, de esas tierras lejanas, por un mar que no tiene fronteras, tú, regresas buscando aquel nido, que dejaste sellado en mi puerta. En tu ausencia, lo cuido y contemplo, pues deseo con ansia que vuelvas, y, visites el huerto y el pozo, y, te escondas en la enredadera. El olivo que tengo plantado, el… Leer más

Un lugar para vivir. Por María

Me dijiste que me quedara a vivir en tu corazón, “¿dónde exactamente?” pregunté, y sin pensarlo me ofreciste gentilmente tu ventrículo izquierdo: “ahí seguro que te sientes cómoda” dijiste “tienes tanta facilidad para que tu cuerpo se adapte a los espacios más insólitos…” y reímos recordando lo bien que me acoplo siempre sobre una roca, o sobre el tronco seco y caído de un alcornoque, sin que las rugosidades de una y otro me hagan daño. Reímos de esa facilidad mía para acomodarme a los lugares más extraños, esos que tú no soportabas porque torturaban tu espalda y tus manos,… Leer más