Acostumbrada. Por Juana Cortés Amunarriz
Acostumbrada, por buena educación y por complejos, a ignorar el grito de mi coño, la humedad entre los pechos, acostumbrada a sonreír apretando las piernas, apretando el corazón y el sueño, apretando el deseo que surge sin pudor en las esquinas en el momento impredecible, apretando los labios para no decir lo que no debo, lo que no interesa y nadie quiere oír, por si las moscas, mudo el coño, mudo los pechos, mudo el corazón abotargado, acostumbrada te decía a la hipocresía, se me ha muerto el animal que llevo dentro. Juana Cortés Amunarriz Blog de la autora Leer más
