Acostumbrada. Por Juana Cortés Amunarriz

Acostumbrada, por buena educación y por complejos, a ignorar el grito de mi coño, la humedad entre los pechos, acostumbrada a sonreír apretando las piernas, apretando el corazón y el sueño, apretando el deseo que surge sin pudor en las esquinas en el momento impredecible, apretando los labios para no decir lo que no debo, lo que no interesa y nadie quiere oír, por si las moscas, mudo el coño, mudo los pechos, mudo el corazón abotargado, acostumbrada te decía a la hipocresía, se me ha muerto el animal que llevo dentro. Juana Cortés Amunarriz Blog de la autora Leer más

El beso. Por Luis Oroz Rodríguez

¡Bésame!, lo demás es cosa mía, yo pongo la caricia, la ilusión, el abrazo, el te quiero, la pasión, la ternura, la magia, la alegría. Aguántame ese beso todavía, sólo falta el cariño, el corazón, la esperanza, el deseo, la emoción, la locura, el encanto, la osadía. No me sueltes, aguarda sólo un poco, la dulzura es vital para este beso que prometiste último, ven, ¡siente! No pienses que me estoy volviendo loco, por tu amor ya lo soy, mas lo confieso, trataba de alargarlo eternamente. Del libro inédito «Rimando contra corriente») año 1998 Luis Oroz Jurado del VI certamen… Leer más

Poema sin palabras. Por Salvador Pliego

¡No me habréis de callar! Desde mis dedos de masa que desemperezan y al rito vuelven en su movimiento de boca tibia, de boca y pulso, de hierro y mueca que se abre a la garganta y salpica con sus letras a los salmos; desde las guturales obras estelares y de siglos que hablaron por los labios, que bramaron tempestades de nombres y vestigios: ¡No me habréis de callar ya nunca! Alba de fuego y fuego somos, como el alba afilada, donde se arden las manos en las sedas de los vientos, donde crepitan ardientes cual antorchas de insurrectos, como… Leer más

pensarteypensarteypensarte. Por Yolanda Sáenz de Tejada

Dicen que las mujeres somos obsesivas y que cuando pensamos en algo o lo deseamos, no podemos olvidarlo. Dicen también los psicólogos que todo el día estamos dándole vueltas a lo mismo y que somos repetitivas en nuestros deseos. Es decir: lo quiero, lo quiero y lo quiero… Pero yo he conocido a hombres maravillosos que son igual de obsesivos que yo (que me reconozco tan pasional que si algo deseo, es el camino más corto a mi propia debilidad) y he visto a mujeres que organizan su cerebro para dejar de pensar en lo que no consideran una necesidad…. Leer más

Jueves. Por Ana Mª Álvarez Barroso

Otro jueves que pasa en el fiel calendario, otra tarde de charla, de café, de sonrisas, del juego de los niños, de la brisa en el rostro, de miradas que hablan y de labios que callan. Otra tarde de ocio en día de descanso, compartiendo el instante sin preguntarnos nada, quizá, íntimamente, deseando otro jueves u otra tarde de asueto de un festivo cercano. Pero ayer, ayer jueves, no fue un jueves cualquiera, fue algo más que una tarde templada de febrero, fue la inquieta presencia de un duende entre las manos, fue cascabel sonoro que repica en el alma…. Leer más

Amores y novelas por San Valentín. Por Felisa Moreno Ortega

Creo que esto del amor, y lo digo porque dentro de una hora nos querremos un poquito mas, puede asemejarse a escribir una novela. Al principio, todo son impulsos, palpitaciones, deseos… La idea surge, bulle en la cabeza, nos tiene ensimismados, como un primer beso inesperado. Apenas hay tiempo para reflexionar, es hermoso ese bullicio que nos come por dentro, ese deseo de estar a todas horas con nuestro enamorado, o siguiendo con nuestro símil, escribiendo sin cesar, comidos por la fiebre del momento. Más tarde llegan las dudas, el tiempo todo lo va enfriando, ¿esta idea era tan buena?… Leer más

Amor seguro por S.Valentin. Por Ana Mª Tomás Olivares

Me encanta que estés aquí. Ya sabes cómo me ha gustado siempre saber dóndes estabas, tus entradas, salidas… conocer a tus amigos, tus compañías… sobre todo las femeninas. Qué sí, que tú mucho decir que no pasaban de “capillitas, capillitas” y que yo siempre la catedral, pero, la verdad, las mujeres llevamos muy mal que haya otras mariposas alrededor de nuestra flor, aunque no dejemos de reconocer que, muchas veces, no pasa de ser un capullo y no en el sentido floral, precisamente. Me gusta. Me gusta que estés aquí. Me gusta hablar contigo y contarte las cosas que he… Leer más