Baño de llamas. Por Fátima Ricón Silva.

?Lambada de llamaradas rojas y negras,

movimientos sinuoso detrás de la escalera,

recubres con sal la madera

que con tu contacto se hiela.

Crepitas sonidos de ángeles,

exhalas aromas de ceniza,

indeleble,

imborrable.

Te elevas hasta los infiernos,

desciendes hacia el cielo,

perdido entre el ardor de tus besos,

hundido entre carne y sexo.

Lametazos fogosos

que dejan un rastro vivo

de sangre efervescente

que hace cosquillas de frío.

La espalda helada por el sonido lejano

de palabras

que escupes a raudales

sin decir nada.

Sólo buscas placer,

te sobran los sentimientos,

alma interesada, perdida,

sin alma te siento.

Eres un fuego errante

que circula por el mundo, sin rumbo,

sin arte, sin ser parte,

ausente e indefinido.

Sigue nómada del deleite,

explotando esa vena complaciente sin vuelta atrás.

 

Fátima Ricón Silva

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