
Cruzaste el abismo de estrellas poeta,
y aquí, en esta tierra, solos nos quedamos,
dejaste tus versos, hasta una saeta,
que hablaba de un cristo ¡Rey de los gitanos!
Seguiste la senda por ese camino
donde van los sueños más tarde o temprano;
con tus mismas huellas llegaste al destino,
y lo hiciste antes que Manuel, tu hermano.
Desde la grandeza de esa Andalucía,
Sevilla, tu cuna, te ofreció su manto,
y muy pronto tu alma creció de alegría,
en un pensamiento de luz y de encanto.
Tus poemas llenos de filantropía,
cuestionaron firmes el valor humano,
llevaron razones, la filosofía,
de una vida misma con acento llano.
A un olmo caído, con fervor ardiente,
dejaste tu aliento de amor y de halago,
mientras la desdicha cercana y doliente
de tu tierna esposa, miraba a otro lado.
Después, la miseria de la guerra daba,
con infamias crueles, tristes desengaños,
las ideas fueron creciendo y lloraba
la noble inocencia al pasar los años.
Cubrió aquella tarde una densa niebla,
por la misma senda de polvo y de llanto,
que un exilio amargo surcara la tierra
ornando tu fosa, un ciprés muy alto.
Y tú, contemplando pinos piñoneros,
soñabas caminos de la tarde ¡largos!
mil noches de insomnio, patios, limoneros,
la lechuza y lejos los cortijos blancos.
Poetas del mundo, de rima y de acento,
de humildad sincera ¡no os quedéis callados!
hoy, la estrofa lanza suspiros al viento,
recordando el alma de Antonio Machado.
Autor: Juan A Galisteo (Galeote)
Del blog del autor
Nominación en el Certamen (Revista Azahar)

Si te dijera, querido compa
Mar, muchas gracias por tus palabras. A todos nosotros, que nacemos y vivimos con la literatura, bien sea l