
Atrás en la distancia queda el humo
quedan las siemprevivas avergonzadas de morir
el pañuelo con que se dice adiós a un amor imposible
quedan las máscaras con sus medias lágrimas
el pan de la boda y el de los años de hambre
atrás en la distancia queda la fuente
tú y yo como dos llamas niñas que se dan alimento
granos de uva que se disputan las avispas
quedan abrazos con dolor de diamante partido
el juguete mágico que jamás nos regalaron
la pena que nos cayó de los aleros
el vino que nunca nos emborrachó bastante
quedan los caballitos de cartón-piedra dando vueltas dando vueltas
los ángeles linfáticos de las iglesias restauradas
allá atrás allá atrás
no hay ojos para tanto
basta con un notario para dar fe del humo
para dar fe de nada
basta con no mirar y seguir pian piano
aparejando músicas a hurtadillas del viento
Salustiano Masó. Alcalá de Henares. 1923. Un poeta que merece la pena conocer. Uno de los pocos supervivientes (no sé si el único) de la Generación del 27, con una maravillosa y extensa obra, aunque la mayoría de sus libros están agotados

Katy Parra Carrillo

Ofrece una impresi
Me ha encantado el poema.
Dejamos muchos recuerdos difuminados por el paso del tiempo.
Un saludo
Gracias por vuestros comenterios, M