
Lo compramos en Zaragoza, no era ni Navidad ni nada de nada, pero me encantó, verlo tan pequeño y tan bien hecho, además es de barro. Lo tengo en un plumier que yo llevaba al cole cuando tenía 6 o 7 años, mira como tengo escrito mi nombre, Siempre lo he tenído lleno de lapiceros de colores, un día se lo saqué a David para que se entretuviera y como puedes ver él escribio su nombre junto al mio, incluso con la D al revés, era muy pequeño,recuerdo que me dijo – Mira mamá ahora es de los dos – Me hizo tanta gracía, que lo guarde y para mí tiene mucho valor. Cuando lo abro en Navidad siempre acaricio los dos nombres y de alguna manera me confirma el vínculo que hay entre una madre y un hijo.
¡Feliz Navidad a todos!
Coscobil Fernández
