Quisiera ser parte de un lienzo donde todo lo que halle detrás mía sea un mar de pinceladas de colores dulces, pastel y armónicos. Un lienzo dibujado en mi mente, un lienzo imaginario que pudiera hacer realidad todos los deseos un artista, de aquel artista que lo pintase. Macetas de acuarelas y árboles de temperas corrompidas por el deseo de ser usadas, para la más bellas de las figuras.
Quisiera ser parte de un lienzo, donde el azul se mezcle con el verdes y el rojo sea un apoyo para el negro. Donde los sueños se cumplan con una pincelada suave, ligera y en perfecta sintonía con las demás.
Paletas y pinceles, pinturas y borrones, pónganse a trabajar, pues un día; cuando el sol ya no de luz y el mar seque sus aguas; cuando el cielo esté gris y no halla hueco para el alba; cuando el agricultor se dedique a la industria y las amapolas se vistan de margaritas; seré parte de un lienzo, un lienzo imaginario y deseado, a compás de lo vivido y lo pensado.
Y ahora que soy lienzo… quisiera ser humana, para acariciar a quien me admira, para brindar una sonrisa a quien me observa, deteniéndose en las facciones de mi cara entristecida, de tantos y tantos años sin movimiento. Y ahora que soy lienzo quiero estar viva para dar la mano a aquel que me cobija en las paredes de su casa como algo preciado y divino.

