
Llega el son de la primavera a la ciudad,
y los pétalos de flor descienden al ritmo
del “si”, del “quizá”, en un anhelo por
adivinar, por desear si te quiere… o no.
El viento arrastra esa flor
que se mueve al ritmo del corazón,
de la mariposa interior que alberga
ilusiones, cobija quimeras, invita a la
esperanza sobre si te quiere… o no.
¡Ay con el oleaje caprichoso de la vida!,
De la noria de los sentimientos en
un circo de múltiples pistas,
que si te mira, que si te habla,
que si camina a tu vera,
que si te escribe cartas,
que si de ti pasa… o no.
Y paseas por todas las calles
anhelando encontrarle,
deseando tropezarte en un
cruce de palabras mil veces deseado…
Pero eres incapaz de hablarle
porque sólo te enseñaron
a expresarte con gestos y miradas,
con tu cara blanca y tu jersey a rayas,
con tu bombín destartalado
y tus andares de pato mareado…
Pero ese brillo especial en tus ojos,
que hablan por sí solos, gritan
y se alborotan por confesar
a los cuatro vientos,
que la flor que llevas dentro
tiene un solo nombre y un solo pétalo:
Tu propio corazón.

(c) Isidro R. Ayestarán
EL CABARET DE LOS SUEÑOS
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