40- Galletas de fresa y miel. Por Venecia Kerr

La enfermera dejó el pequeño vasito con tres pastillas verdes y amarillas. Mirían lo cogió y lo lleno de agua en el lavabo que tenía adosado a la pared en una esquina de la luminosa habitación 204 del Hospital, y se giró hacia la cama donde reposaba Eloy,su octogenario marido, quien con mirada pícara aun, la miró al verla inclinarse sobre elsusodicho lavabo. Llevaban casados mas de cincuenta años y jamás habían dejado de amarse, lo suyo había sido uno de esos claros ejemplos de lucha constante. Diez minutos más tarde, dejaronsobre la mesilla auxiliar, la bandeja térmica con la cena. Mirían retiró la tapa y un aromaexquisito se expandió por la habitación. La cena se componía de sopa, carne guisada y natillas.

Mirían sacó del bolso una pequeña bolsa transparente y un plato de plástico, echó en el plato una pequeña ración de cada cosa que rápidamente comió. Eloy digería más despacio la cena, de vez en cuando ambos miraban hacia la puerta, vigilaban silenciosos, no les gustaría

que en aquellos momentos, entrara nadie. A continuación, Mirían saco de la bolsa transparente, un par de galletas de miel y con sabor a fresas y las mojaron en las natillas. Aquello sabía a Gloria bendita.

-¡Que buenas están las natillas con esa galleta!.

– Cuando te vayas para casa, te haré yo también natillas y compraré galletas de estas

que tanto te gustan.

Mirían pensaba que cuando Eloy fuera para su casa, sería difícil que ella le pudiera comprar aquellas galletas tan ricas, pero ¡ya sé las compondría como solía hacer siempre! Su pensión era tan escueta que apenas les alcanzaba para otra cosa que no fuera pagar humilde casa y los

gastos de la misma, y comer cada día era una “aventura”, ir de “super en super” tratando de buscar lo más barato para poder llevarse algo a la boca. El teléfono móvil de Mirían sonaba insistente. Era su hijo mayor, quería saber cuando iría su padre para casa. Pronto, le contestó, aunque ella estaba contenta de que Eloy estuviera algo más en el hospital, le cuidaban bien y podían comer los dos. Mañana le compraría mas galletas de fresa y miel, le llevaría medio kilo, porque era su cumpleaños. Cenarían juntos , había que celebrarlo.

Amatista

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