El asesino hipocondríaco. Por Brisne
Eso es imposible, señor Blanstein, yo soy un hombre de moral kantiana. Inmanuel Kant decía que se obrase sólo de forma que se pudiera desear que todo el mundo actuase de ese mismo modo. Y a mí no me guastaría pagarle a un asesino profesional para que matase a alguien, y que se fuera con mi dinero a otra parte. Me creo una mujer relativamente sana. Pero fue comenzar a leer El asesino hipocondríaco de Juan Jacinto Muñoz Rengel y empezar a sentir picazón por todo el cuerpo y lagrimear mis ojos. De inmediato fui a medirme la presión… Leer más
