El asesino hipocondríaco. Por Brisne

Eso es imposible, señor Blanstein, yo soy un hombre de moral kantiana. Inmanuel Kant decía que se obrase sólo de forma que se pudiera desear que todo el mundo actuase de ese mismo modo. Y a mí no me guastaría pagarle a un asesino profesional para que matase a alguien, y que se fuera con mi dinero a otra parte.   Me creo una mujer relativamente sana. Pero fue comenzar a leer El asesino hipocondríaco de Juan Jacinto Muñoz Rengel y empezar a sentir picazón por todo el cuerpo y lagrimear mis ojos. De inmediato fui a medirme la presión… Leer más

Época trágica de los griegos. Varios autores

Algunos pensarán que titular esta antología como Acerca de la virtud en la época trágica de los griegos y otros relatos, IV concurso de relato histórico Hislibris es una locura. Otros dirán que ya el título es más lectura de lo que algunos están dispuestos a leer. Y tendrán razón. Los hislibreños están poco cuerdos, si por cordura entendemos un comportamiento conveniente a efectos prácticos o todo aquello que se adapte a los cánones de la «normalidad». El caso es que aquí no presentamos solo historias de virtud, de épocas trágicas o de griegos. En este libro proponemos lecturas de… Leer más

Permite el trueno. Por Verónica Victoria Romero Reyes

Permite al trueno sembrar de estruendo la suave curva de tus sentidos. Nunca el miedo será consejero. Permite al árbol un grave cimbreo amenazador cuando el viento lo haga vasallo. Nunca la fuerza es emisario. Permite a la tierra un beso apasionado, un soplo desgarrado, ese aire que destroza para crear. Nunca las piernas obraron milagro. Las tuyas, sí. Las de él, también. De ella, de mí, de nosotros. Cierra esos ojos de luz y penumbra que no te dejaron ver más que lo obvio. Detrás del párpado que escruta, tan juez de nada y filósofo de nimiedad, queda el… Leer más

La casa abandonada. Por Maribel Romero Soler

La casa estaba abandonada. El césped crecido sin control, los cristales sucios y rotos, la puerta oxidada y la decena de gatos que se paseaban por sus dependencias así lo indicaban. Los niños tenían miedo de aquel lugar y contaban historias terribles sobre la familia que un día habitó la mansión. Las mujeres, sin embargo, se inventaron otra leyenda, la de un apuesto millonario que muchos años atrás se había enamorado locamente de una joven del pueblo. Y los hombres, sentados en la plaza, no hablaban de otra cosa que no fuera esa vieja casa, un nido de porquería. Una… Leer más

Innombrable. Por Luis Oroz

Cómo puedo decírtelo, si nombrarlo es romperlo, si no existe raíz para lo no sembrado todavía, si buscarle un lugar es destrozar su vocación de dios sobre los hombres. Yo sé que puedes verlo, que sonríes cuando escuchas callar lo que te cuenta, que pisas tú también cada una de esas huellas que no podrás pisar (es lo que pasa). No, yo no puedo decírtelo ni tú preguntarás cómo ha llegado, porque tan solo aquello que se sabe inconsciente, como un acto reflejo, puede vivir sin nombre y sin origen. Porque, después de todo, cuando todo esté cerca, de tan… Leer más

La noche. Por Julián Marcos Coello

  La luz palidece ante la oscuridad suprema. La noche despierta y yo, entré la realidad y el sueño, sigo la flecha. La noche lanza sus primeros bostezos y yo sigo andando, entre nieblas espesas la noche calma su sed, yo enmudecido, bebo su miel. La noche sacia su provecho, y yo, hambriento, tomo sus desechos. La noche se duerme mi cuerpo se desvanece en el amanecer. La noche está muriendo y mi alma se va tambien. El día aparece, yo desaparezco con él.   Julián Marcos Coello Leer más