Mi corazón guarda tus besos.Por Salvador Pliego

En la ensenada de mi corazón guardo tus besos. Háblame o grítame… Y luego escápate. Eres el puñal de un arma blanca que mata cuando besa y tus labios me arden fuego hasta morirme. ¡Ah!, veneno de mi amor, ojos de cárcel, la más sufrida llaga del silencio. Cuando tú me miras mi cuerpo se inmola en la palabra, se convierte en asonada y espejismo, y arroja de sí al ángel de su guarda. Parecieras la descarga de mis ansias. Entonces, simplemente digo: Te amo… Y el mundo es transparente.   Salvador Pliego Blog del Autor Leer más

Adiós abuela, hasta siempre. Por José Fernández Belmonte

En estos últimos dos meses de sobresaltos emocionales, donde todo el mundo me invita a no ser como soy, he llegado a tener ingresadas, a la limón, en distintos hospitales, a mi madre y a mi abuela. La madre que me parió y la abuela que me crió. Después mi abuelita, salió del hospital y regresó a su casa, mientras que mi madre ingresaba en otro hospital para realizarse una operación que, en principio, le iba a ocupar quince días y casi la borra del mapa. Llegué a pensar, en algún momento, que me quedaría sin las dos. Luego, de… Leer más