Un solo de trompeta. Por Fátima Ricón Silva
Cierro el sobre del día e introduzco dentro todas las experiencias, cansancio, alegría y energía consumidas. Ahí se queda para la colección de vida. Deseo obedecer a Morfeo que me llama con su música celestial, y que con una armonía orquestal me incita a dormir. Me envuelvo entre las sábanas con aroma a jazmín y me aovillo en una madeja de piernas y brazos con mi amor. Su respirar agitado y la dulce música del sueño me relajan y quedo rendida ante el narcótico gesto de dormir, y pasan las horas. ¡De repente un sonoro estruendo… Leer más
