Inescrutables… Por Javito

Yo estaba allí cuando lo retiraron. Por lo visto, llevaba muerto casi un día entero. Sentado en un banco. A nadie le extrañó verlo completamente inmóvil. En realidad, en eso consistía su número: en permanecer estático. Vestido de hombre de hojalata. Sin duda, aquella fue su actuación más memorable. Pude ver los esfuerzos por meterlo dentro de una funda de plástico. De esas que te dan cuando recoges un traje del tinte. Pero diez tallas más grande. No hubo forma de estirar las piernas. Ni de quitarle las botas con plataforma. Ni el sombrero de copa alta. El rigor mortis… Leer más

Hablando con la estrella. Por Salvador Pliego

Muéstrame el destello que baja en danza, la copa en cierzo alumbrando, el ritmo espectral de tu grisalla que es pincelada de albatros y tucanes, el desliz con que caes malabareando o zigzagueando las formas y dioramas, ese hato de luz que toca piel y ansias, que hilaza los dorados pájaros a las despabiladas nubes o los ata al crepúsculo de mieles. Siento que eres la música de un labio y una ráfaga en topacios prometida, que orillas a la arena en los rituales húmedos para verle su baile de colores. Enséñame tu piel escarlatina y el brebaje del paisaje… Leer más

Ensayo sobre la ceguera. Por Maribel Romero Soler

Este libro no es nuevo, seguramente muchos de vosotros lo conocéis, sin embargo yo lo he terminado de leer hace escasos días (en formato e-book) y realmente me ha impactado. Ensayo sobre la ceguera es una novela apocalíptica, en cierto modo deprimente (a mí me ha deprimido), narrada de manera magistral, con excelentes reflexiones y ese punto irónico típico de Saramago que me encanta. Un hombre se encuentra dentro de su vehículo detenido ante un semáforo. Cuando el disco cambia a verde el vehículo no se mueve. Todos los conductores comienzan a pitar y entonces se dan cuenta de que… Leer más

Vigilante. Por Juana Cortés Amunarriz

A Vigilante le pusimos el nombre antes de darnos cuenta de que no veía bien. Se chocaba con las papeleras y ladraba a las estatuas de los reyes visigodos. A pesar de su deficiencia era amistoso, y mostraba un cariño indefinido por los brumosos humanos que compartíamos la casa. Si distinguía la personalidad de cada uno –las palmadas sonoras de mi padre, los besos de Sandra, las caricias insulsas de la abuela- nunca lo demostró. Sin embargo, a ninguno nos gustaba bajarlo al parque. Nos avergonzaban las miradas ajenas cuando tras llamarlo, a pesar de tan glorioso nombre, acudía un… Leer más

El otro McCoy. Por Brisne

«Recordó a alguien en una obra que había leído que decía algo sobre el duelo. El problema del duelo es que no dura para siempre. O algo así. Ella ni siquiera había empezado. No lo había encontrado aún. Había empezado a buscarlo y, en el proceso de búsqueda, había comenzado a sentirlo, pero sabía que pronto le iba a alcanzar de lleno».  Voy a confesarles que leo los prólogos. Igual no debería, pero los leo. A veces al principio a veces al final. En este caso lo leí primero, sin entender aún la ironía del título, porque el verdadero McCoy… Leer más

Milagro onírico (o sueños con “soundtrack”). Por Carlos Veloso

Tu Pragmatismo y mi Esperanza continuaban caminando separados solo por unos pasos por el camino de ladrillos amarillos, de pronto pragmatismo alcanzo a esperanza, le toma del brazo y apoya su cabeza en el hombro, mientras se escucha de fondo “Somewhere over the rainbow” interpretado Iz; en ese momento, mi Esperanza deja de pareidoliar mirando las nubes y comienza a recordar las ultimas etapas de este viaje; con un poco de pena recuerda como Pragmatismo convenció a Dorothy para que se quedara haciendo clases de Economía Domestica en la escuelita del pueblo de los Gnomos, a pesar de su opinión,… Leer más

Los niños perdidos. Por José María Araus

           Cuando el mago pidió que alguien del público subiera para ayudarle en su  número, el pequeño Martín,  de ocho años, se presentó voluntario. Después de un ceremonioso recibimiento por parte del artista y los aplausos de la gente, el prestidigitador lo metió bajo una capa, y tras unos grandes aspavientos y palabras extrañas, lo hizo desaparecer.             Martín se encontró volando sobre un desierto, y poco a poco fue bajando a tierra. Sentado en una roca estaba desconsolado, pensando cómo volver, cuando oyó un ruido a su espalda. Un niño rubio  con el  pelo revuelto estaba allí mirándolo, a… Leer más