Mis noches con Ava Gadner. Por José María Araus
El sonido del teléfono me sobresaltó, a pesar de que esperaba la llamada. Luis, el camarero, lo descolgó, contestó con un “Buenas tardes”, y tras escuchar un momento, me lo entregó con otro: “Es para ti”. Esperé unos segundos, para no dar sensación de impaciencia, y luego contesté sin poder evitar un temblor en la voz. ?Dígame…Sí, mi amor… Ahora mismo. A continuación colgué el teléfono. Llamé al camarero, pagué el café a medio consumir y miré dentro de la taza. Aquel líquido, ahora me parecía de un negro maravilloso, como una llamarada negra, como un hermoso mar de azabache…. Leer más
