La escalera de caracol. Por Rafael Borrás Aviñó
Saltaba de la cama una vez comprobado que mis padres roncaban y a mi hermano no lo despertaría ni un trueno bajo el colchón. Descalza, para evitar ser descubierta, y en pijama, recorría el pasillo de casa hasta la escalera de caracol. Las plantas de los pies pisaban la madera tibia, y el hormigueo que me trepaba por tobillos y muslos se contraía en un remolino inquietante a la altura de las ingles. Bajo la más absoluta oscuridad Juancho, apenas me deslizaba junto a él, tardaba muy poco en activar mis hormonas y poner en jaque mi cuerpo entero. Mis… Leer más
