La cosa es sencilla. Por Javier de Hoyos Martinez

Él, un mesías borracho ebrio de promesas y alcohol. Ella, una muñeca una puta un ángel, siempre vestida de azul, con las medias rotas, el alma rota y una gran sonrisa. Hay una barra. Hay quince taburetes, dos ocupados son los mismos tipos de siempre. Hay un suave jazz, que lo envuelve todo a base de bombo y platillo; Hay un camarero, sirviendo respuestas entre hielo y limón. Hay un pobre loco que aúlla en alguna parte. Hay una pareja follando en los baños. Hay dos tipos peleándose en la calle por una mirada encontrada. Hay todo un mundo escondido… Leer más

Esperando. Por Miguel Pérez de Lema

Esperando. Todo el mundo parece últimamente estar esperando. Pero esperando qué. ¿Esperando nada? ¿Nada concreto? ¿Un desenlace imprevisto de todas las calamidades? ¿La paz en el mundo? Qué se yo, ¿la lluvia? ¿Una bíblica lluvia de plomo fundido, y lava, acaso? Parece que están esperando nada. O quizá sí, si pasas muy cerca de ellos, si te detienes para ver cómo se queda a veces su mirada absorta, cómo se pasan la mano por el cabello muy lentamente, si los calculas, te parece comprender que están esperando algo muy concreto. Sí, mirándolos cara a cara, estás casi seguro de comprender… Leer más

Conocerás el amor (III y IV). Por María del Mar Hermoso

Las noticias del terremoto seguido del terrible tsunami que asolaron Japón no la destrozaron tanto como saber que Yuto nunca cogió el avión rumbo a Berlín. Él seguía en Japón. ¿Pero por qué? Sus compañeros alemanes la llamaron por teléfono al no encontrarlo en la terminal de Berlín. Tampoco habían podido ponerse en contacto con Yuto. Su móvil aseguraba estar fuera de servicio. La costa noreste japonesa estaba asolada, la central nuclear de Fukushima había sido dañada seriamente, varios trenes bala habían desaparecido, miles de viviendas resultaron dañadas, otros miles de ciudadanos desaparecidos, y de cadáveres y de evacuados. El mundo parecía estar acabando…. Leer más

Es la vida. Por Brisne

?? ?Suena el despertador. La tenue luz anuncia que ha comenzado un nuevo día. Despertarse. Abrir los ojos. Ir a rastras a por el café. Encender la tele y desayunar rápido. Tres niños esperan la llamada y saldrán con ojos y legañas. Los suaves sonidos de los vecinos se cuelan por los poros de las paredes. Llegan los tres contentos y felices. ¡Buenos días!. El día entre trabajitos y libros. Después mis agobios, mis números rojos, mis descubiertos en la cuenta. Volver del colegio, teléfono inalámbrico, primera llamada.»Claro, sí, estoy muy caliente para ti». Hacer las camas mientras hablo. Limpiar… Leer más

Sonidos del aire. Por Juan A Galisteo Luque

?? Dulces pajarillos que alegráis mi alma, cantando celosos con ansia temprana, no dejéis que asome esa pena ingrata, que esconde el espejo de la madrugada. Cantad armoniosos en las verdes ramas, que al vivo reflejo de una tarde clara, sois paz y alegría, sois esa mirada, que incita el sentido desde la distancia. Mil flores silvestres al viento se alzan, mostrando dichosas su humilde elegancia, luego, sus colores de bella semblanza, van buscando un cielo que mi ser no alcanza. Un vivo riachuelo, al llegar me abraza, su risa es mi llanto, también mi esperanza; unas veces llora, otras… Leer más

Quién pudiera. Por Verónica Victoria Romero Reyes

? Quién pudiera purgar tu pesadilla de duda en el ansia mía de tu nombre, quién pudiera regalar tu sueño de día en la pupila mía que te esconde. . Inevitable. . Quién pudiera quemar tu tribulación en mil hogueras de respuestas que no sé, quién pudiera recogerte el corazón y devolvértelo inocente y sin memoria. . Ineludible. . Quién pudiera vaciar de lluvia tus ojos y en mil estrellas confundirte las razones porque no sintieras de la verdad las tiriteras que te dejan el baile de manos en temblores. . Inútil. . Quien te quiere, inútil, en descalabro, por… Leer más

Conocerás el amor (I y II). Por María del Mar Hermoso

Querido Yuto,  ¿Cómo estás, mi amor? Imagino que tu avión con destino a Berlín llegó ayer, y que te esperaban tus colegas japoneses  para acompañarte al hotel. Nunca creí volver a verte desde la última vez que hablamos, aquel domingo lluvioso y gris, a finales de Mayo, en el café Novelti de Salamanca.  Necesitábamos ultimar los detalles de nuestra traducción conjunta, tú ponías el japonés y el inglés, yo añadía el español y el alemán. Te gustaba aquella cafetería por su aire bohemio e intelectual, y porque «Hacen los mejores capuchinos de Salamanca, mi amor», como tú solías decirme mientras paseábamos bajo los arcos de la plaza… Leer más